January 19, 2017

"Gasolinazo"

En la economía, a veces se combina una política fiscal expansiva con una política monetaria restrictiva o al revés y no se sabe cuál efecto va a predominar hasta que se analiza el comportamiento de los precios. En el “gasolinazo” se combinaron dos medidas que únicamente aumentarían el precio; el aumento de los impuestos y la liberalización del precio de las gasolinas.

En el artículo 2, fracción I, inciso D, de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios vigente durante 2016 se estableció un impuesto de $4.16 por litro a la gasolina menor a 92 octanos, de $3.52 por litro a la gasolina igual o mayor a 92 octanos y de $4.58 pesos por litro al diésel. Adicionalmente el artículo 2-A de la misma ley contempla un impuesto que no se contempla en el cálculo del IVA de 36.68 centavos por litro a la gasolina menor de 92 octanos, de 44.75 centavos por litro a la gasolina igual o mayor a 92 octanos y de 30.44 centavos por litro al diésel.

Con los valores actualizados para el 2017, el impuesto quedó en $4.30 por litro para la gasolina menor a 92 octanos, de $3.64 por litro a la gasolina igual o mayor a 92 octanos y de $4.73 por litro al diésel. El impuesto que no se computa en el cálculo del IVA quedó en 38 centavos por litro para la gasolina menor a 92 octanos, de 46.37 centavos por litro a la gasolina igual o mayor a 92 octanos y de 31.54 centavos por litro al diésel.

La afirmación del Presidente de la República de que el gobierno no recibirá ni un centavo más por el “gasolinazo” sólo es posible si los precios son inferiores a los del año pasado y si se consumen menos combustibles fósiles que en el 2016. Evidentemente se trata de una mentira más.

La fracción I del artículo transitorio décimo segundo de la Ley de Ingresos del 2017 establece:

 La Comisión Reguladora de Energía, tomando en cuenta la opinión que emita la Comisión Federal de Competencia Económica, emitirá los acuerdos o el cronograma de flexibilización para que durante los años de 2017 y 2018 los precios al público se determinen bajo condiciones de mercado. Los acuerdos o el cronograma se establecerán por regiones del país. La Comisión Reguladora de Energía podrá modificar dichos acuerdos o cronograma, con base en la evolución de las condiciones de mercado y el desarrollo de la infraestructura de suministro en el país, entre otrosfactores. La Comisión Reguladora de Energía deberá publicar en el Diario Oficial de la Federación los acuerdos o el cronograma actualizados. Las modificaciones únicamente podrán llevarse a cabo para adelantar el momento a partir del cual los precios al público se determinarán bajo condiciones de mercado.

El gobierno debió combinar la liberalización de los precios con una disminución en los impuestos, pero como PEMEX recibe menos ingresos por la venta de hidrocarburos; el gobierno quiso compensar la disminución en los ingresos por petróleo con una medida recaudatoria que afecta considerablemente la economía de los mexicanos.

El diputado Vidal Llerenas, en un artículo publicado en el portal de la revista Forbes, comenta:

Ahora, en el peor momento, tenemos un país más vulnerable desde el punto de vista energético. Además, como la salud de las finanzas públicas también se puso en riesgo, la población tiene que pagar altos impuestos a las gasolinas, que, como todo impuesto al consumo, son recesivos.

El gobierno decidió adelantar la liberalización del precio de las gasolinas y el diésel prevista para el 2018 justo en el momento en que el país enfrenta el peor embate financiero en los últimos años producto de la diplomacia del twitter del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.

No quisiera pensar que el gobierno aprovechó la tormenta que él mismo ayudó a crear (al haber invitado a Trump a México). Ahora el gobierno justifica el aumento en el precio de las gasolinas y el diésel por el incremento en el tipo de cambio y en el precio de las gasolinas, cuando en realidad el precio del petróleo ha bajado.

El Partido Acción Nacional, que votó a favor del “gasolinazo”, lanzó una iniciativa para reducir en 50% el IEPS a los combustibles fósiles. En la exposición de motivos argumenta:

En el contexto de una mayor recaudación sin beneficios de inversión para la sociedad, en 2015 se reformó la ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios para establecer por primera vez una cuota específica a los precios de los combustibles, pero con el propósito de evitar los incrementos indiscriminados a los precios de las gasolinas por parte del Gobierno Federal, en el Congreso de la Unión establecimos una banda con valores mínimos y máximos que contuviera la tendencia alcista y evitar daños mayores a las familias.

A todas luces, la iniciativa pretende curar al PAN en salud. Después del niño ahogado, el pozo tapado.

© Jorge Ikeda 2017