September 19, 2008

La ruina de Kasch

“Es la historia del paso de un mundo a otro, de un orden a otro, y de la ruina de ambos. Es la historia de la precariedad del orden: del orden antiguo y del nuevo. La historia de su perpetua ruina.”

Roberto Calasso en La Ruina de Kash cuenta lo que fue el inicio de la literatura. Para ello se vale de una historia que proviene de África y sucede en el reino de Naphta. En el reino de Naphta el destino del monarca, Nap, estaba marcado por el designio astral. Este era revelado por los sacerdotes que todas las noches escrutaban los cielos en busca de la conjunción de astros que indicara el día de la muerte del monarca.

El rey Arkaf se hace acompañar de un contador de historias, Far-li-mas, que lo acompañará hasta su muerte. También designaban a quién sería el guardían del fuego nuevo, que no moría junto con el rey, sino cuando se encendiera de nuevo el fuego. El designio cayó en Sali, la hermana menor del rey. “Y entonces Sali sintió un gran miedo de la muerte.”

A los oídos de Sali llega la noticia de las historias de Fa-li-mas. Sali le pide a su hermano que le deje escuchar las palabras “dulces como la miel” de Far-li-mas. Sucede que estos personajes se enamoran y Sali le dice a Far-li-mas: “Nosotros no queremos morir”.

Sali convence a los Sacerdotes de escuchar a Far-li-mas, quienes dejan de escrutar los cielos por participar en la vigía feliz que produce el hachís de las historias de Far-li-mas. Hasta que en una ocasión especial, con el pueblo de testigo de las historias de este gran contador de historias, que a los sacerdotes se les olvida respirar y mueren. Desde ese momento, cambia el destino del rey, que no muere en el sacrificio sino de viejo.

© Jorge Ikeda 2018