October 27, 2008

No estaba tan equivocado

Al leer el blog de Ricardo Medina Macías, me doy cuenta que no estaba tan equivocado. En el post “Recobrar la libre flotación, pero ¿cuál?” dice:

“Tal vez hoy sea el momento oportuno para que la Comisión de Cambios, que preside la Secretaría de Hacienda, reconozca que fue un error intervenir en el mercado mediante las subastas extraordinarias de divisas.”

Y concluye su post con una propuesta:

“La otra opción es hacer del dólar moneda de curso legal, conviviendo con el peso, y dejar que la ley de Gresham (la moneda buena desplaza la mala o, en términos de gasto y de pago de deudas, a la inversa: la mala desplaza a la buena) haga su trabajo, es decir: dejar que los mercados decidan.”

Hay personas que adoran las teorías de la conspiración y ahora andan espantados con el petate del muerto o la moneda rellena de chocolate que muestra Hal Turner como prueba irrefutable de los perversos planes de los gobiernos para dejar pobres a los indefensos ciudadanos.

Si existiera una moneda común, en este caso el AMERO, los más beneficiados seríamos los mexicanos pues nuestra moneda se cotiza en relación al dólar y en los últimos meses el peso se ha depreciado 24%. El dólar canadiense se ha apreciado en comparación con el dólar americano. El dólar, por su parte, después de un largo periodo de depreciaciones, se ha beneficiado de la crisis financiera y ha mejorado su situación con respecto al euro.

Entre las mentiras que dice Hal Turner incluye la pérdida del valor del dólar hasta llegar a cero y ser sustituido con el AMERO. A pesar de la gigantesca deuda del gobierno de los Estados Unidos de América, el dólar no ha perdido ni perderá valor por la razón de que millones de inversionistas demandan dólares para invertir sus recursos en la mayor economía del mundo. También el comercio internacional demanda dólares para concretar sus pagos.

El peso no desapareció cuando el Banco de México creó los UDIS, una unidad monetaria amarrada a la inflación. Ni siquiera se acuñaron UDIS que sustituyeran al peso. Si surgiera otra unidad monetaria denominada AMERO, tendría que cotizarse en las tres monedas hasta que los bancos centrales armonizaran sus políticas monetarias, si es que esa fuera la voluntad de los pueblos y gobiernos de estas naciones.

© Jorge Ikeda 2018