January 12, 2009

Estado fallido

Enrique Krauze en su columna del diario Reforma defiende al gobierno contra las infames voces que declaran el fallido Estado mexicano. Desde mi punto de vista no se puede tapar el sol con un dedo. La definición clásica de Estado involucra un gobierno o soberanía que rige sobre una población en un territorio determinado. Si el gobierno no puede garantizar la seguridad, integridad y vida de sus ciudadanos, su pueblo, entonces es un Estado fallido.

El problema radica, como lo menciona Jesús Silva-Herzog, en que el partido en el poder no entiende la ideología liberal que pretende abrazar. Para los liberales el Estado por lo menos debe garantizar la vida y la propiedad de los ciudadanos. Entonces se habla de un Estado gendarme. De nada sirve un enorme Estado que se dedique a mil actividades distintas si sus ciudadanos no pueden salir a la calle sin el temor de ser secuestrados o asaltados, en el mejor de los casos.

La guerra entre el narcotráfico ha dejado más víctimas que la guerra en Irak. Es una guerra que NO libra el Estado y que por lo tanto no puede ganar. El Estado es el tercero en discordia. A falta de una policía investigadora, el gobierno se beneficia de las delaciones de bandas de delincuentes que utilizan al Estado como instrumento para aniquilar al contrario o sacarlo de la competencia. ¿Cómo se puede confiar en el gobierno si en el pasado ha beneficiado a un cartel en perjuicio de otro? ¿Por qué no hay un estado de excepción si el Estado está en guerra? ¿Cómo puede el ejército librar una batalla contra la delincuencia organizada si detrás vienen los comisionados de derechos humanos?

El Estado ni siquiera controla el espectro radioeléctrico que usan los delincuentes para negociar los rescates de los secuestros o para extorsionar a sus futuras víctimas. Ante los tímidos intentos de los legisladores para implementar un registro celular se contraponen los intereses de las poderosas empresas de telecomunicación.

Antes de apoyar causas perdidas, Krauze podría releer el texto de Mark Lilla que él mismo prologó. Heiddeger y Carl Schmitt defendieron el régimen de Hitler que era indefendible. Hay que superar la etapa de la negación para comenzar a planear la reestructura de las reglas que rigen la convivencia entre los mexicanos.

© Jorge Ikeda 2018