June 16, 2009

cum persecuti fuerint vos in hac civitate, fugite in aliam

Yo había predicado el viernes 12 de diciembre en el santuario, y en ese día por considerarse al pueblo en romería, muy raro es el sermón en México; pero el domingo infraoctavo son casi tantos como los púlpitos, y el arzobispo envió orden a las iglesias para que todos sus oradores predicasen contra mí por haber negado la tradición de Guadalupe.

En su discurso argumentó que el culto a la Virgen de Guadalupe existía antes de la llegada de los españoles en la figura materna de Tonantzin. Que Quetzalcohuatl quiere decir Santo Tomás al que los indios llaman Santo Tomé y les había anunciado el evangelio.

Todo lo que he dicho concurre contra la tradición de Guadalupe, y yo haré ver que efectivamente no existió en 117 años, hasta que en 1648 comenzó a nacer de los autores impresos; que estos no tuvieron otro fundamento que un manuscrito mexicano del indio don Antonio Valeriano, natural de Azcapotzalco, escrito unos 80 años después de la época asignada a la aparición, y lleno de anacronismos, falsedades, contradicciones, errores mitológicos e idolátricos; En una palabra que es una comedia, novela o auto sacramental, a estilo de aquel tiempo, cuyo objeto fue persuadir lo mismo que yo he predicado, y en la cual comedia es fácil señalar de dónde fue tomando el indio los argumentos para cada parte del drama, que ha venido a parar en un oficio de la Iglesia, y causado la ruina de un hombre de bien; ¡Cuánto puede una comedia! En mis cartas posteriores responderé a cuanto se alega en favor de la tradición, examinaré la verdad que pueda haber en el objeto que el autor de la comedia se propuso persuadir, y con este motivo trataré de la predicación del evangelio, que supone anterior a la conquista."

Además de echar por tierra la evangelización de los infieles como justificación a la conquista de la Nueva España, su discurso fue considerado herético y causó el revuelo general.

Confiscada mi biblioteca, cuanto yo tenía, y hasta mis ínfulas doctorales, para costear mi deportación, el Domingo de Ramos 28 de marzo se me sacó con tropa a las tres y media de la mañana da mi convento para Veracruz, y aunque llegamos de noche y sonaba un norte terrible, allá peligrosísimo, se me embarcó para el Castillo de San Juan de Ulúa, donde se me depositó en un calabozo, con las mismas prohibiciones de tintero, papel y comunicación."

Mientras daban noticia a España de su llegada, se le detuvo dos meses en el castillo de San Juan de Ulúa. A su llegada a Cádiz se le encarcela, luego de una explicación se le libera. El mal aconsejado abogado utilizó el recurso al Rey por la vía reservada, la peor de todas las vías. El arzobispo Nuñez de Haro tampoco envió su caso al Consejo de Indias o a la Corte sino a la covachuela de Indias, donde tenía negociado a don Francisco Antonio León. Ni a Franz Kafka se le hubiese ocurrido este proceso.

Llámense covachuelos, porque las secretarias donde asisten están en los bajos o covachas de Palacio.... A estos empleos se va, como todos los de la Monarquía, por dinero, mujeres, por parentesco, recomendación o intrgias; el mérito es un accesorio, sólo útil con estos apoyos. Unos son ignorantes, otros muy hábiles; unos, hombres de bien y cristianos; otros, pícaros y hasta ateístas. En general, son viciosos, corrompidos, llenos de concubinas y deudas, porque los sueldos son muy cortos. Así, es notoria su venalidad."

Carlos IV despachaba en el Aranjuez y el Escorial, sólo dos temporadas en Madrid. Hasta el sitio se enviaban los memoriales con los informes de los covachuelos. Estos informes eran cuatro rengloncillos que se colocaban al margen del memorial, seis a lo mucho, si el covachuelo se empeñaba en el asunto. El ministro leía al rey los informes y éste preguntaba cómo había de resolver, el ministro informa la resolución del covachuelo, echa una firmita y asunto resuelto. A los cinco minutos el rey dice: “basta” y con esa palabra quedan despachados todos los asuntos pendientes conforme a la resolución del covachuelo.

Es célebre la que fue a la isla de Santo Domingo a para poner preso al comején (bicho) por haber destruido los autos que pedía S.M. Otra se envió a La Habana para que saliera la caballería a desalojar a los ingleses que estaban apostados en la sonda de Campeche, esto es, para que saliera la caballería de una isla a echar los ingleses de en medio del seno mexicano. A un comandante de Marina que habiéndole mandado salir luego de un puerto de España con pliegos para otro, respondió que para mostrar su obediencia se había puesto en franquía, es decir, había soltado los cables o levantado anclas para salir al primer viento, le fue una reprensión de S.M. por haberse puesto en el puerto de Franquía, que no era donde se le mandaba."

Había otra opción que era procurar hablarle al rey, al pie de la escalera, antes de abordar su coche. El rey lo escucha, dice: “Bien está”, toma el memorial, lo envía a la Secretaría correspondiente y va derecho a la mesa del covachuelo en turno.

En fin: con gran sorpresa mia, que creía, como tantos otros buenos americanos, que bastaba tener justicia y exponerla al rey para obtenerla, se contestó a la demanda interpuesta de mi agente de pasar a la Corte y ser oído en justicia ante el Consejo de Indias, que obedeciese al arzobispo en ir al Convento de las Caldas, y a los dos años recordase mi pretensión por mano del prelado local."

Las Caldas era un convento fundado por unos religiosos con el objetivo de llevar vida en común y servir de ejemplo a los otros. Marfaz lo puso a orillas del río Masaya, en sus riveras hay fuentes termales de las que tomó su nombre. Después el Convento se mudó a la montaña, quedando al pie de la montaña un mesón para hospedar peregrinos y una ermita con la imagen de Nuestra Señora de las Caldas.

Se dice que Nuestra Señora de las Caldas era célebre hasta en las Indias. Que apareció en un picacho donde se ve una cruz y que cuando construyeron el convento la imagen se bajaba, por eso le construyeron una ermita abajo. Luego supo por Martín de Dios que nada de eso constaba en los papeles del convento, que la cruz la puso un lego y que las apariciones de las que el vulgo es amiguísimo son un cuento, por lo que aumentan la concurrencia y las limosnas.

Al cabo de tres días, aunque la sentencia del arzobispo no mandaba sino reclusión en el convento, se me puso preso en una celda, de donde se me sacaba para coro y refectorio y me podían sacar también en procesión las ratas. Tantas eran y tan grandes, que me comieron el sombrero, y yo tenía que dormir armado de un palo para que no me comiesen."

Entonces no había otro remedio que lo aconsejado por Jesucristo a sus discípulos: cum persecuti fuerint vos in hac civitate, fugite in aliam. Con un martillo y escoplo, las rejas sobre plomo, salió de madrugada cargado con su ropa, dejó una carta escrita en verso y rotulada: ad frates in eremo.

Mi Orden propia, ¡oh confusión! que más me debía amparar, siquiera por conservar, su fuero y jurisdicción, aplica con más tesón la espada de su hijo al cuello; o presta para el degüello la cruel madre su regazo; me ata el uno y otro brazo, que es de la barbarie el sello."

© Jorge Ikeda 2018