July 1, 2009

La persecución del domingo

En cuanto al Concilio Nacional ¡cuánto me edificaron aquellos verdaderos obispos, probrísimos, que habían venido hasta a pie de 60 leguas, ricos de virtudes y de sabiduría! Algunos traían sobre si las marcas de la confesión de Jesucristo, ya del tiempo del terror y ateísmo, ya de la persecución del domingo.Para entender esto último, es de saber que la novelería de los franceses republicanos estableció un nuevo calendario, dividiendo por dieces o décadas los meses. Y los deístas, que desde Robespierre sucedieron a los ateístas, y ahora, con el nombre de teofilántropos o amantes de Dios, estaban capitaneados (como ya dije) por el director Reveillère Lepeaux, movieron con el brazo del Gobierno una violentísima persecución para abolir los domingos, obligando a feriar en ellos y vacar los **decadis**. El clero constitucional se opuso, publicando ochenta opúsculos en defensa del domingo, e hicieron muy bien, porque aunque no consta que los instruyesen los apóstoles, desde muy inmediato a ellos se hizo ley general en la Iglesia. La persecución hizo caer a muchísimos sacerdotes en las prisiones y arrojó algunos desterrados a la Guayana francesa en América. Pero el pueblo, que leía en su catecismo por tercer mandamiento de Dios: "Guardarás los domingos", se obstinó en guardarlo, y hasta las tiendas de prostitutas se cerraban los domingos, cuando el **decadi** todas estaban abiertas".

© Jorge Ikeda 2018