July 21, 2009

Se buscan neolectoras

La permanente crítica a lo cotidiano me asombra. Este blog no surgió con el objetivo de ser banal y superficial sobre lo actual y cotidiano. En realidad es un síntoma de la enfermedad que aqueja a la postmodernidad. Aunque procuro ocuparme de temas contemporáneos. Aún así, Google analytics no miente. La gente busca lo cotidiano, la noticia del día. La entrada al blog sobre la muerte del doctor Javier Beristain Iturbide tiene 108 visitas -que tendrá su misa mañana a las 20 horas en la Parroquia de la Purísima Concepción- de las 797 visitas que ha tenido este blog. ¿Porqué no escribir sobre lo que le gusta a la gente en lugar de lo que me ocupa?

El recientemente fallecido Alejandro Rossi en su Manual del distraido cuenta la terrible experiencia de haber caído bajo la influencia de Gorrondona. Para quien escribir bien es imposible, supone ser un contemporáneo de todas las etapas del lenguaje para lograr comprender a fondo.

La sociedad moderna -la educación masiva, agregaba con asco-, ha creado el neolector, ese monstruo que ha cursado la primaria sin perder los hábitos del paleolítico, ese híbrido para quien la gran literatura es es un poderoso narcótico".

A las editoriales les interesa ese enorme público para el que se deben escribir libros increíbles. Por alguna intricada relación Harry Potter viene a mi mente. A mi parecer Vacio Perfecto de Stanislaw Lem es un libro increíble aunque casi cueste 400 pesos.

Un dilema terrible debió sufrir Rossi. Se debatía entre hacerle caso al profesor decadente al que abandonaban las mujeres sin razón aparente o a su amigo el flaco Leñada acosado por una neolectora que lo buscaba todos los días a las seis y devolvía exhausto a las diez de la noche. ¿Cansado, ojeroso y sin ilusiones? Cenado, bebido y consentido.

Si por error esta oveja descarriada regresa al rebaño, ya sé cual será mi confesión: acúsome, Padre, de ser adicto al poder narcótico de la literatura y además ser un asiduo visitante a los prostíbulos literarios.

¿Entonces? Hay que negarse a servir. ¿Y qué hay que hacer con el cliente potencial que abre el libro como si fuera la puerta del burdel y se mete dentro sin pedir permiso, seguro de ser recibido con todas las atenciones? ¿Hay que dar una bofetada al canalla, escupirle a la cara y echarlo escaleras abajo? ¡Oh, no! ¡Esto sería demasiado bueno para él, demasiado fácil y sencillo! Se levantaría, se quitaría el esputo de la cara y el polvo del sombrero y se iría a la competencia".

Si deseo llegar al gran público lector -o a las acosadoras neolectoras- no me queda de otra que escribir sobre la cotidianidad. La noticia del día es que la pontificia Televisa decreta que Monseñor Guillermo Schulemburg tras su muerte irá al infierno. Su pecado mortal fue decir la verdad; que Juan Diego no existió y que las apariciones de la Virgen son un cuento. Vilfredo Pareto decía que la verdad no destruye al mito. Es necesario el mito para mantener la ideología… o el negocio. Mañanitas a la Virgen en horario triple A en la víspera del 12 de diciembre. Para los legos, satisfacción instantánea y redención fast track al ver a los cantantes del momento rebosantes de religiosidad entonando las mañanitas en la tele -¿a quién no se le pone la piel chinita al ver a Lucerito derramando una lágrima por la Virgen?-. Para las conciencias perezosas, religión empaquetada en breves cápsulas entre comerciales; lo único universal que queda de la religión es la presentación para el consumidor estándar.

© Jorge Ikeda 2018