July 23, 2009

Cuando el oso Bruno se puso estúpido

Recuerdo el día en que el oso Bruno debió haber comido fruta podrida y fermentada, seguramente cedió al influjo dionisíaco del alcohol. Ese día el oso Bruno abanderó el cambio social y político del país al desvirtuar su honorable y sarcástico blog para convertirlo en urinario o escupidero público, es decir, en un vil receptáculo de propuestas de cambio.

En un intento de homologar tan ridícula actitud, en este humilde espacio quiero hacer una propuesta de reforma al mal logrado sistema electoral mexicano.

En plena calentura electoral, el voto nulo traía de trasfondo la discusión de las candidaturas independientes. Ahora me cuestiono cómo abrir la participación a ciudadanos independientes sin terminar con boletas de 100 candidatos o más, así como ocurre en Haití.

La propuesta para reelegir a los alcaldes, diputados y senadores cierra la posibilidad de que un candidato ciudadano e independiente se reelija por un distrito o municipio sin la estructura de un partido político. ¿Cómo abrir la competencia interna a los novatos (newcomers)? :

En el caso de los legisladores, propongo una idea para su discusión y análisis. Nuestro sistema electoral es mixto, es decir, los legisladores acceden por la vía directa o a través de elecciones en competencia con candidatos propuestos por los partidos políticos; y por la vía indirecta o “plurinominal”, osea, por listas que los partidos políticos proponen en cinco circunscripciones (si son cinco, ¿verdad?). Los partidos políticos utilizan esas listas para proponer a los líderes de los partidos políticos, a las “vacas sagradas” o a los futuros coordinadores de las bancadas parlamentarias.

Recuerdo por lo menos dos ocasiones en que los propuestos en la lista no entraron a la legislatura por el éxito obtenido en las urnas de sus respectivos partidos políticos. La primera, en el Distrito Federal cuando el PRD ganó de todas, todas. Jesús González Schmal -expanista, forista y neoperredista- se quedó en la ante sala y no entró ni un representante de la lista.

En la elección del 5 de julio en Morelos, el PRI ganó 15 de los 18 distritos locales y por la cláusula de sobre representación -con 40 por ciento de la votación emitida lograron el 50 por ciento de los escaños- no logró ninguna posición por la vía indirecta. Guillermo Del Valle -líder del PRI y quien se pensaba sería el coordinador de la bancada- se quedó afuera. También nos privaron de la posibilidad de disfrutar la lucha libre de enanos -el gobernador Narco Adame versus Memito “el cantor”- y de presenciar la transformación de la arena política en el circo massimo.

Si se incluyera en la legislación electoral la obligación de proponer en la lista sólo a ciudadanos distinguidos que no hayan ejercido cargos directivos ni pertenecido a algún instituto político por lo menos 3 años antes de la elección, se solucionarían los dos problemas que mencioné arriba.

No habría boletas con 100 o más candidatos. Y, por otra parte, los ciudadanos que entraran por la vía indirecta podrían adquirir la experiencia partidista necesaria para contender con posibilidades de éxito al interior de los partidos, en caso de que decidieran postularse en un distrito electoral por la vía directa.

De esta forma también se obligaría a los líderes de los partidos políticos a contender en elecciones directas y a ganar sus distritos, en lugar de buscar la comodidad de ocupar la posición número uno en la lista. Además, se eliminan incentivos contrapuestos, es decir, en el líder recae la obligación de tener un buen desempeño electoral a la vez que cuenta con el estímulo de no ser tan exitoso como para impedir su acceso a la legislatura por esa vía.

Bueno, son meditaciones metafísicas que sólo derivan en utopía (nowhere).

© Jorge Ikeda 2018