August 17, 2009

Digerir la derrota

El PAN no puede digerir la derrota. Ni podrá. Lo único que puede hacer es complacerse a si mismo. Y no lo puede hacer porque esto significaría reconocer que el gobierno federal se equivocó. Si bien es cierto que la crisis provino de afuera, adentro no hubo un manejo adecuado de la misma crisis.

Una agravante de la crisis fue la epidemia del virus AH1N1. Pésima fue la gestión de la crisis. Ahora el Presidente Calderón se excusa diciendo que en ese momento, con la información disponible, hizo lo propio. Nada responsable hizo el Presidente emanado del partido político que se promueve con el eslogan “Acción responsable”. Cuando al secretario de salud le preguntaban sobre las cifras de miles de muertos que pregonaba el gobierno, dio una respuesta corta: siete decesos. Aún así el Presidente decretó un descanso obligatorio y expulsó a cuanto turista extranjero estuviera en el país.

De igual manera la respuesta a la crisis fue tardía. Cuando reventó la crisis el Presidente del empleo dijo que el gasto público iba a sustituir la inversión privada. Que el gobierno no iba a disminuir su gasto. El gobierno no generó ni un sólo nuevo empleo. El programa del que se enorgullece el gobierno sólo protegió empleos del sector automotriz. Si la empresa automotriz despedía a 20 por ciento de su planta laboral, no podía acogerse a los beneficios del programa. Marchas de desempleados en Morelos por los despidos de la Nissan. La causa fue que la empresa despidió a más del 20 por ciento de la planta.

Gran parte de la problemática del desempleo se resolvería si la reforma laboral creara un régimen más flexible. Si hay crecimiento, se contratan trabajadores. Si hay recesión, se despiden trabajadores. El rígido sistema laboral incluye un pago de marcha equivalente a tres meses de salario. Se podría evitar ese pago si los desempleados tuvieran acceso ilimitado a su fondo de pensión en caso de desempleo o crear un esquema similar de ahorro obligatorio con esa finalidad.

Ahora el gobierno reconoce que tendrá que implementar medidas de austeridad. La pregunta recurrente es porqué no lo hizo así desde el principio. Las declaraciones espectaculares no se convirtieron en más votos para el partido gobernante. También el gobierno anuncia que creará más impuestos para sortear la escasez. ¿Porqué no lo hizo cuando tenía una mayoría legislativa? Es el eterno retorno al problema de gobernar momento a momento, con las reformas posibles y no las deseables. Es la oportunidad perdida de la segunda administración panista. Y a decir de Enrique Krauze, tal vez la última.

Si las ideas se pudieran plagiar, en su columna del diario Reforma Krauze copió el diagnóstico de Jose Antonio Crespo; el PAN se convirtió en el PRI. Originalmente el modelo del PRI fue el Poliburó ruso, el partido de masas. Las masas eran representadas en el parlamento, no los ciudadanos. Por esa razón; las masas del Partido se pronunciaban a favor de tal o cual candidato a manera de un ente monolítico. Por el contrario, el PAN era un partido de ciudadanos libres que luchaba por la representación. En la democracia los ciudadanos encuentran la representación. Al llegar el PAN al poder no buscó la transformación del sistema político. Se acomodó a los arreglos corporativos con el sindicato de maestros, con el de los petroleros, con el de los mineros, con las masas. Posiciones políticas y administrativas a cambio de apoyo, de votos. La misma gata nomás que revolcada.

mismagata

En el proceso los partidos políticos se han transformado en commodities. No hay diferenciación en la marca, todos son la misma porquería.

© Jorge Ikeda 2018