August 28, 2009

Vacío perfecto o porqué estudiar filosofía

Vacío perfecto fue publicada en 1971, el año que nací. Tuve que esperar 37 años para que esta traducción editada en el 2008 llegara a mis manos. El traductor, Andrés Ibañez, dice que se lee en tres tardes y contiene el aprendizaje de tres meses. Me tardé como tres meses en leer el libro y toda la vida para apreciar su contenido. ¿Porqué estudiar filosofía? Para poder escribir como Stanislaw Lem. Aunque es un escritor de ciencia ficción, sus relatos son creíbles gracias a la filosofía. No en balde la facultad en la UNAM se llama filosofía y letras. La misma deuda con la filosofía la tiene Hollywood que cada año produce sus churros -obras sin arte ni esmero- y los felices consumidores disfrutan las películas deschavetadas que hacen sentido gracias a la filosofía. ¿Qué es la película Matrix sino la historia Non serviam llevada a escena de mala gana? La personética es, sin lugar a dudas, la ciencia más cruel que existe. Los personoides, como producto de un programa que funciona en un ordenador, no tienen sentidos ni perciben la experiencia de la misma forma que los humanos -con análogo desprecio a los sentidos, Descartes guió a la humanidad a la metafísica pura con su Discurso al método-. Los personoides llegan después de varias generaciones a hacerse preguntas filosóficas; ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿fui creado? ¿existe el creador? El cuento de la Nueva Cosmogonía lleva al lector a preguntarse si el universo surgió en forma espontánea o hubo un Dios creador del cielo y de la tierra. A lo que Stanislaw Lem responde: tertium datur o cómo surge la tercera vía. Es decir; no es lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El universo no fue creado por nadie, pero el Cosmos tiene autores; fue confeccionado. Así como nuestra civilización fue creada e inevitablemente perecerá, de la misma forma pudieron haber surgido otras civilizaciones como la nuestra e incluso haber desaparecido, pero que legaron las reglas del funcionamiento del universo al que se les conoce como física. El Silentium Universi deja de ser manifestación de que no hay nadie más en el universo, sino evidencia de la incapacidad del hombre para llegar a los otros, con apenas 50 años de transmisiones de radio no se ha avanzado mucho. Parte de las reglas del juego llamado física son que las barreras del tiempo y del espacio hacen imposible ponerse en contacto con cualquier otra civilización que exista o haya existido. La energía necesaria para llegar a la velocidad de la luz es impensable. Einstein pensaba que se viajaría en el tiempo a la velocidad de la luz. Pero Einstein hizo trampa, porque la cuarta dimensión, el tiempo, desde la aparición del Universo ha estado presente. Las rígidas reglas de la física resultaron flexibles; ni las que se pensaban eran constantes, como la de Boltzmann que relaciona la temperatura absoluta y la energía, han dejado de serlo para considerarse simples variables. Lo que es lo mesmo, pero no lo mismo: la teoría de la relatividad especial. En fin, tendré material suficiente para hacer comentarios en el blog a las múltiples historias de este libro . Después de leer Vacío perfecto llego a la conclusión de que Stanislaw Lem no fue tan sólo un médico, fue un sabio.

© Jorge Ikeda 2018