September 2, 2009

Sic volo sic jubeo

La monarquía absoluta se funda en la voluntad de un solo individuo. De la forma en que Stanislaw Lem narra como Gruppenführer Siegfried Taudlitz junto con otros exiliados del regnum hitlerianum y unas cuantas prostitutas fundan una monarquía en el interior de Argentina y se hace llamar Gruppenführer Louis XVI, de esa misma forma el ex candidato a la presidencia de la República; Andrés Manuel López Obrador fundó su reino en Iztapalapa.

Por la gracia del “rayito de esperanza” el poder devino en Rafael Acosta alias “Juanito”. Debido a que el fallo del tribunal electoral benefició a la candidata Silvia Oliva en contra de Clara Brugada, la designada por la voluntad del Peje, el rey de Iztapalapa pidió en forma democrática al electorado que votara por “Juanito” para que se cumpliera su voluntad. ¿Para qué se gastaron millones de pesos en esas campañas si sólo se debía consultar al Peje?

A su vez el paje del Rey se comprometió a declinar la corona en favor de la designada por el tabasqueño. Es decir, el Peje ordenó al electorado que votaran por “Juanito” para que Brugada quedara como jefa delegacional. Toda una comedia de enredos. Juanito, Brugada y los peleles que siguen al Peje son sus marionetas. El teatro es montado por él y para su diversión, los demás somos testigos involuntarios de la tragedia nacional.

“Juanito” representa el papel de Judas Iscariote en la segunda puesta en escena de la Pasión del Cristo de Iztapalapa. La traición de “Juanito” significa su salvación, liberación y redención. Duro dilema. Hay un grupo de fans en facebook (feisbuc o caralibro) que se opone a que Juanito renuncie al cargo que fue elegido (Véase No renuncies). Si “Juanito” no renuncia, los de Clara Brugada lo matan. Es el sacrificio necesario para que triunfe la democracia. Judas se ahorcó.

Se pensaba que la democracia era la antítesis de la monarquía absoluta, como dice Robert Michels, no lo es. Ambas representan la voluntad de la minoría sobre la mayoría.

© Jorge Ikeda 2018