September 23, 2009

Todas las opiniones son falsas

Néstor Luis Cordero es catedrático de la universidad de Rennes en Francia y en su conferencia titulada “Tertium non datur” explica que a Heidegger le llegó la teoría de Parménides por su profesor Reinhardt quien había escrito un libro titulado Parmenides und die Geschichte der griechischen Philosophie. Heidegger pensaba que su profesor no era experto en filosofía, pero sistematizó una interpretación que su discípulo al negarla hizo famosa. Según Cordero, Platón asegura en un pasaje titulado Teeto que no había entendido a Parménides, por lo que para él ser y no ser eran la misma cosa. En realidad no es tan fácil de entender. Según Parménides, existen dos caminos; uno es verdadero y el otro es falso. No es que un camino sea el del ser y el otro del ser, si no que en un mismo camino está el ser y el no ser, y en el otro las opiniones del ser que resultan ser falsas. El segundo camino representa la opinión del ser sobre lo que no es, pero el ser no puede ser negado y menos por los seres humanos que somos siendo. Cordero afirma que no hay tres ni dos caminos, sino uno sólo y su negación. No es dicotomía, sólo un camino es posible. Por esa razón se afirma que la filosofía es un camino que sirve para pensar, pero que no puede ser pensado.

Ahora bien: toda negación supone un conocimiento o al menos una idea general de lo que se niega. Quien niega la existencia de fantasmas, o de dios, o, en el caso de un pesimista, de la amistad, es porque tiene una idea de qué es un fantasma, qué es dios, y qué es la amistad, y dice: "eso, no existe". Ergo, para afirmar que el hecho de ser no existe, que es lo que hace el segundo camino, hay que saber qué es el hecho de ser. Pero quien sabe qué es el hecho de ser, quien conoce los semata desplegados en el fr. 8, no puede negarlo, y menos aún un ser humano, que es un ente, algo que es."

Sin embargo hay una frase que encierra una contradicción, porque el no ser no puede ser, si es, deja de ser no-ser. Toda una paradoja. Si bien Platón no resuelve la paradoja, afirma en la obra _El Sofista _que de alguna forma el ser no es y el no-ser es. El profesor Cordero plantea el problema de otra forma que deja de encerrar una contradicción; hay ser y hay no-ser. Gorgias diría que es un absurdo. Lo que no es, no existe. Por lo que el ser no puede existir y no existir. Gorgias lleva al extremo su argumento y llega a la conclusión de que nada existe.

Porque si es eterno lo que es -hay que comenzar por esta hipótesis- no tiene principio alguno. Pues todo lo que nace tiene algún principio, en tanto que lo eterno, por su ingénita existencia, no puede tener principio. Y, al no tener principio, es infinito. Y si es infinito, no se encuentra en parte alguna. Ya que si está en algún sitio, ese sitio en el que se encuentra es algo diferente de él y, en tal caso, no será ya infinito el ser que está contenido, mientras que nada hay mayor que el infinito, de modo que el infinito no está en parte alguna. Ahora bien, tampoco está contenido en sí mismo. Pues continente y contenido serán lo mismo y lo que es uno se convertirá en dos, en espacio y materia. En efecto, el continente es el espacio y contenido, la materia. Y ello es, sin duda, un absurdo. En consecuencia tampoco lo que es está en sí mismo. De modo que, si lo que es eterno, es infinito y, si infinito, no está en ninguna parte, no existe. Por tanto, si lo que es, es eterno, tampoco su existencia es en absoluto"

Reinhardt, con la perspectiva de Platón, afirma que hay tres niveles; la episteme que corresponde al ser, el no-ser a la ignorancia y la doxa, a la mezcla de ser y no-ser. Heidegger lo niega porque Parménides no habló de apariencias, ni de lo sensible, tampoco de lo inteligible, sino de lo que es. A la realidad, que es una, la verdad la capta como es y las opiniones la deforman. Para Gorgias, los hombres nos movemos en la mera opinión siendo la verdad para cada uno aquello que nos persuade. (La retórica es el arte de la persuación y el sofista el maestro de la opinión. @Wikipedia) Cordero concluye:

Las opiniones son un conjunto armonioso de palabras, y por eso son peligrosas. Si fuesen incoherentes nadie creería en ellas; pero constituyen un kosmon epeon, y quien dice kosmos dice a la vez armonía y belleza. Pero esa armonía, como el canto de las sirenas, es apatelon, engañosa. Hay que estar al tanto de las opiniones, como había propuesto ya la diosa en el Proemio, pues ellas forman parte del "todo" del cual hay que informarse, aunque la verdadera convicción esté ausente de ellas (fr.1.30). Las opiniones son "parecidas" a la verdad, y por eso pueden engañar. Ya las Musas de Hesíodo habían dicho que las mentiras son verosímiles (en caso contrario, nadie creería en ellas). Este orden armonioso (diakosmon) de palabras, es, en Parménides, parecido (eoikota) a la verdad. No es el objeto del discurso el que es "parecido" (o sea, una apariencia) como pretenden los autores que platonizan a Parménides y ven en esta palabra un antecedente de la eikasía de la República."

© Jorge Ikeda 2018