October 2, 2009

Calderón, aprendiz de mago.

Cristina Kirshner en Argentina estatizó los fondos de pensión. Fox tomó prestados 23 mil millones de pesos de los fondos para el retiro que nadie reclamó y nunca devolvió (ahí se fue mi SAR92). Ahora Calderón pretende apropiarse de los fondos de las Afores y promete mayores rendimientos que la bolsa. Me imagino que atendió los consejos del oráculo de Omaha y conoce el secreto para vencer a la bolsa. Tal vez piensa que invertir en el sector público es el mejor negocio del mundo y eso genera mayores utilidades que la misma bolsa.

En 1992 se privatizó el manejo de los fondos para las jubilaciones a través del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). Todo el dinero iba al fondeo del gobierno, pero administrado por particulares a quienes se les pagaba a trávés de las comisiones. En 1997 surgieron las administradoras de fondos para el retiro conocidas como AFORES, también privadas y cobran por sus servicios. A estos fondos se les permitió invertir en valores privados de empresas que cotizan en bolsa. Ahora, ante la escacez de recursos, el gobierno del Presidente Calderón anuncia que utilizará esos fondos para la construcción de infraestructura y que pagará mayores rendimientos que las empresas mejor administradas de México.

El principal problema radica en la confusión que los actuales gobernantes tienen sobre la división entre lo público y lo privado. Para Locke la comunidad entrega todo el poder necesario al Estado para la consecución de sus fines; preservar y proteger la vida, la salud, libertad y posesiones de los miembros de la comunidad. John Stuart Mill advertía que si se le daba todo el poder al Estado, quién protegería a los ciudadanos de sus abusos. Por lo que se hacía necesario limitar el poder del Estado al respeto de la vida, la libertad y las posesiones de los miembros de la comunidad.

Hoy en día nada le impide al Estado modificar la ley y utilizar discrecionalmente un recurso privado; el ahorro de los trabajadores para su retiro. Los medios de comunicación aseguran que el Presidente enviará una inciativa de Ley de Asociaciones Público Privadas -otra vez la confusión entre lo público y lo privado- para darle un marco jurídico especializado a estos entes público-privados que se alimentan de ahorros para el retiro -me imagino que son como monstruos que salen del caldero del brujo-. Se pretende utilizar los recursos privados en obras de infraestructura con concesiones de hasta 60 años que pagarán un rendimiento a los prestamistas, ósea, los trabajadores.

Si el plan es tan bueno, porqué no recurren a los fondos privados. Me pregunto si en la pasado no hubo un rescate financiero de todas las obras de infraestructura y carreteras concesionadas en el sexenio de Salinas y que quebraron.

En las elecciones dijeron que el mayor peligro para México era Andrés Manuel López Obrador, pensaba que de ganar la presidencia se apoderaría del ahorro de los trabajadores y lo repartiría entre los pobres. El plan de Calderón no parece más inteligente; malgastar los fondos en obras del gobierno que generarán pingües ganancias a los contratistas, algunos funcionarios terminarán inexplicablemente enriquecidos por las licitaciones y los mexicanos seremos felices por las obras del gobierno, aunque sin futuro ni pensiones. Such is life

© Jorge Ikeda 2018