October 31, 2009

La locura es contagiosa

El autor de este blog ya había pontificado sobre el estado mental del señor Presidente; ya lo perdimos desde la influenza. Maricarmen Cortés comparó a Calderón con Echeverría. Desde esas populistas épocas no se escalaba el conflicto entre el gobierno y los empresarios. El Presidente Calderón alega que los empresarios no pagan impuestos o pagan muy poco. Desafortunadamente los empresarios no transgredieron la norma y pagan impuestos conforme la legislación vigente.  Bajo el concepto neoiusnaturalista del Presidente; conforme a las leyes divinas o la concepción natural de la justicia es injusto que los grandes empresarios paguen tan poco.

El regaño incluyó al secretario de Hacienda que por solidaridad con  el señor Presidente ahora comparte su locura.  En una entrada anterior comenté que el premio nobel de economía Edmund Phelps pensaba que no era buena idea aumentar  los impuestos en época de crisis y el señor secretario de Hacienda declaró que: “me disculpen los premios nobel que quieren venir a decirnos como se hacen las cosas, mejor que ni vengan porque no conocen México.”

De acuerdo con el secretario de Hacienda, México es un lugar mítico que se sustrae de la teoría económica. No aplica el principio de la racionalidad económica porque desde el primer mandatario hasta los representantes populares comparten el denomidador común: no actúan racionalmente.  El funcionamiento del país es un secreto conocido sólo por iniciados. ¡Demonios! Quiero tener acceso a ese secreto tan bien guardado que constituye el conocimiento de México. He vivido en el error. Este lugar no es México. México es producto del imaginario popular cuyo conocimiento es exclusivo del señor Presidente y funcionarios de primer nivel.

Supongo  que el secreto estaba en los planes  que Venustiano Carranza celosamente escondió en los postes de su cama.  Tal vez el conocimiento de México es una revelación divina a la que se accede cada seis años con el cambio de Presidente y que comparte con sus colaboradores cercanos.  ¿Se les aparecerá la Tonatzín y les revelará el secreto? ¿Se ponen un ayate y esperan la aparición divina? ¿Ingieren peyote y persiguen al venado blanco?

Después de mis divagaciones me doy cuenta que la locura es contagiosa y es este el único medio de acceder al conocimiento de México. ¡Bievenido paisano!

© Jorge Ikeda 2018