November 27, 2009

Gaetano Mosca sobre el poder político de la Iglesia católica

Los pueblos cristianos han podido superar el peligro de esta confusión señalada por Leroy-Beaulieu y crear el Estado laico, merced a un complejo de circunstancias favorables.  En primer lugar, el Evangelio contiene pocas máximas que sean aplicables directamente a la vida política. En segundo lugar, no hay que olvidar que la Iglesia católica, a pesar de aspiró siempre a alcanzar una parte preponderante del poder político, no pudo jamás monopolizarlo por entero, por dos razones principales, inherentes a su constitución. La primera es que casi siempre ha sido prescrito el celibato de los curas, y siempre el de los monjes; de modo que no se pudieron establecer verdaderas dinastías de abades y de obispos soberanos; y en esto debemos estarle muy agradecidos a Gregorio VII. La segunda razón consiste en que la misión eclesiástica, a pesar de los numerosos ejemplos en contrario que encontramos en el belicoso Medievo, ha sido por naturaleza poco conciliable con el ejercicio de las armas. El precepto que hace que la Iglesia aborrezca la sangre, no se ha podido borrar jamás por completo, y en tiempos relativamente ordenados y pacíficos ha terminado por prevalecer: de manera que, en los siglos que van del XI al XIV, los escritores güelfos tuvieron que admitir junto a la supremcía papal la existencia de un emperador, de un soberano laico, que ha sido el instrumento y brazo secular de aquella."

© Jorge Ikeda 2018