December 9, 2009

Vuelve el autoritarismo del PRI

A Manuel Martínez Garrigós, presidente muncipal de Cuernavaca, poco más de un mes le bastó para mostrar el cobre y decepcionar a quienes votaron por él. Ante la controversia sucitada por la construcción del segundo piso sobre la avenida Plan de Ayala, ayer se anunciaron nuevos métodos de convencimiento que sólo tienen referente en el fascismo.

Ayer un grupo de simpatizantes del PRI, de todas partes de Cuernavaca menos de las áreas afectadas, concurrieron en nutrida manifestación a las oficinas del delegado de la SCT para “convencerlo” de las bondades del proyecto.

El Alcalde anunció que acudirá directamente con el titular de la SCT porque, según él, el delegado de la SCT en Morelos ha tomado partido. No obstante lo anterior, el diputado federal del PRI; Paco Moreno, amenazó telefónicamente al delegado de la SCT para convencerlo de cambiar de opinión.

Nuestras libertades de expresión y manifestación han sido coartadas desde el momento en que el Ayuntamiento retiró las mantas que manifestaban el descontento de los comerciantes con el proyecto. Se ha tratado de falsear la voluntad de los comerciantes de Plan de Ayala substituyéndolos por priístas del mercado Adolfo López Mateos o simpatizantes de la colonia Carolina, pero que representan a los comerciantes de Plan de Ayala que están a favor del proyecto.

Los nuevos Goebbles de comunicación social del Municipio transforman las opiniones de ambientalistas como Flora Guerrero, que se manifestó en contra del proyecto y a favor del segundo piso sobre el libramiento, pero que gracias a las modernas técnicas de manipulación de la información, las notas periodísticas mencionaron que se manifestaba a favor de la construcción del segundo piso en Plan de Ayala.

Sirva la elección anterior de escarmiento de lo que sucederá si la siguiente elección elegimos la nefasta opción del autoritarismo, menos libertades pero más eficiencia en la toma de decisiones, simple; el líder sabe mejor que nosotros mismos lo que nos conviene.

© Jorge Ikeda 2018