December 15, 2009

Decálogo de Calderón

El Presidente Calderón ha ejercido su facultad de inciativa para proponer al Congreso la mayor reforma al sistema político en los últimos años. Falta que la partidocracia apruebe su propia sentencia a muerte, lo que se ve improbable.

La reforma es parcial porque no eliminó a los diputados plurinominales, tan sólo se propone la reducción en 40 y sin embargo si hay una reducción sustancial de los diputados elegidos en los distritos por voto directo. De 300 distritos se propone pasar a 240, es decir, 30% menos distritos que la anterior distritación. Los diputados plurinominales de 200 se reducen a 160, es decir 20% menos que la anterior distribución. Lo deseable era aumentar el número de distritos o reducir en 50% los diputados plurinominales.

En el Senado se reinstaura el equilibro del pacto federal y ahora le corresponderán 3 senadores a cada entidad federativa. Con dos senadores; uno de la primera mayoría y otro de la primera minoría sería más que suficiente, sin embargo; si se propone restaurar un tercio cada tres años y dos tercios cada seis, 96 senadores es lo propicio.

Aumentar el porcentaje de votos para mantener el registro es una de las mejores propuestas para acabar con los negocios que representan los pequeños partidos políticos.

Las candidaturas independientes por ningún motivo serán aprobadas por la partidocracia. Si se aprobaran, significaría el final de sus prebendas. Esto se deshecha de plano y se incluye en la lista de regalos para Santa Claus.

Lo que si se va a aprobar es la reelección hasta por 12 años de diputados locales y federales, alcaldes y senadores. La clase política festeja que se derribe la principal bandera de la Revolución: sufragio efectivo, no reelección.

Gracias al berrinche de Andrés Manuel López Obrador habrá segunda vuelta electoral para la elección de Presidente de la República. Si quedan Peña Nieto y Ebrad como punteros, los panistas tendrán que decidir si les gana la institucionalidad o la rebeldía.

© Jorge Ikeda 2018