April 15, 2010

La lucha por el balance

El 8 de abril Stratfor publica un informe de Scott Stewart titulado “Mexico: The Struggle for Balance” . El autor sostiene que mientras las organizaciones delictivas no lleguen a un balance, la violencia no parará en México. Las personas que dirigen el trasiego de las drogas actúan como empresarios; su objetivo es trasladar su producto -las drogas- sin ser capturados y obtener dinero en el proceso. Los capos mexicanos han tratado de dirigir su negocio de forma silenciosa y eficiente, con la menor fricción posible. Durante los tiempos en que reina el balance; los nexos territoriales están bien establecidos, los corredores del contrabando son seguros, las drogas fluyen a su mercado natural y los narcotraficantes hacen dinero. Una de las causas del desbalance la sitúa el autor en el cambio de producto. Tradicionalmente las organizaciones en México traficaban con marihuana. La cocaína es más lucrativa que la marihuana, pero la cadena de suministro es más larga, por lo que resulta más difícil de mantener y controlar. Cadenas de suministro cortas como la de la marihuana o mentanfetaminas no generan tanta violencia. Los cárteles crearon sus brazos armados para mantener el control sobre sus territorios. El cártel del golfo reclutó a ex militares para crear a “los Zetas”. El cártel de Juárez creó “La línea” que se alió con la pandilla American Barrio Azteca en los Estados Unidos y su filial en México “los Aztecas”. El problema se agudiza cuando las organizaciones armadas abandonan a las nodrizas y se convierten en cárteles como lo hicieron “los zetas”. La organización de los Beltrán Leyva surgió de una escisión del cártel de Sinaloa. Las organizaciones madres o nodrizas, el cártel de Sinaloa y el cártel del Golfo, han unido fuerzas con “la familia michoacana” para formar un super cártel llamado “la nueva federación” y enfrentar a “los Zetas”, a los “Beltrán Leyva” y al cártel de Juárez. El reporte de Stratfor informó del dicho de un pandillero de “los Aztecas”. detenido después de los asesinatos del personal que laboraba en la representación consular, que la intentención de los ataques es provocar una intervención de los Estados Unidos de América, ya que el gobierno de México actuaba en favor de uno de los bandos y al intervenir los estadounidenses conseguirían un árbitro imparcial en la disputa. Ahora, la percepción de que el gobierno mexicano actúa en favor de un bando no es exclusiva de una banda criminal, sino compartida por un sector político y otro amplio sector de la población. Manuel J. Clouthier declaró que el cártel de Sinaloa casi no ha sido tocado (se puede leer la nota aquí). El secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont, asegura que los ataques a las representaciones consulares de los Estados Unidos de América son para “calentar la plaza” y provocar mayor presencia militar en los territorios rivales. Esta declaración solamente puede ser entendida en el contexto descrito anteriormente. En el post anterior hice una crítica al reporte de Friedman, que no tomaba en cuenta la violencia generada por el proceso de lucha intestina entre narcotraficantes:

Cabe destacar que el autor no toma en cuenta el “colateral damage” o daño que causa esta actividad delicuencial y que se traduce en robos, secuestros, homicidios por error, que afectan al conjunto de la sociedad mexicana. Sin menospreciar la disminución de inversión extranjera a causa de la inseguridad.

De forma desafortunada el secretario de la defensa, Guillermo Galván, utilizó la misma frase “daño colateral” para explicar la muerte de civiles en la lucha contra la delincuencia organizada. Por ello fue duramente criticado por López Dóriga en su programa de radio del día de hoy. El reporte de Stewart, a diferencia del informe de Friedman, destaca que a nivel táctico hay ciertos temas que definen la opinión pública de los mexicanos sobre el problema del narcotráfico, que incluyen la violencia, la corrupción y el veloz incremento del consumo interno de drogas, así como las balaceras, los descabezados y los levantamientos.

© Jorge Ikeda 2018