May 17, 2010

Nitimur in vetitum semper cupimusque negata

De acuerdo con el genial Paco Calderón, el mexicano ve tres horas de televisión al día y lee menos de tres libros al año. Con la excepción de que hace 200 años no había televisión, no ha cambiado mucho la cosa.

En fin: en cada reino venden libritos de los caminos, sus distancias, lugares y cosas dignas de ver en cada uno. En las grandes ciudades venden el plano de ellas en forma de librito, para dirigirse el forastero, con la noticia de cuanto contienen. Sólo en España no hay nada de todo esto. Y sería inútil, porque sólo el cura y el sacristán saben leer en los pueblos."

Más adelante el autor prosigue:

¿Qué más se puede decir, sino que en los lugares sólo el cura y el sacristán saben leer? No encontrábamos a veces en un batallón entero quien supiese leer para hacerlo cabo, y había capitanes que tampoco sabían, y sus asistentes les hacían los partes."

Es decir que ahora todos pueden leer, pero nadie lee. Unos pocos leen mucho, pues alguien debe leer los tres libros que los otros no leen. ¿Cómo se construye una sociedad más democrática e igualitaria si unos cuantos que leen saben mucho y muchos que no leen sólo saben que no saben nada? La respuesta tal vez la tenga Nietzsche quien supone en su Ecce homo que su filosofía por prohibida un día triunfaría. Y triunfó. Nos lanzamos hacia lo prohibido, y deseamos lo que se nos niega. Según Umberto Eco en El Nombre de la rosa cuando se prohibió la lectura del segundo libro de la Poética de Aristóteles, todos se morían por leerlo.

© Jorge Ikeda 2018