June 25, 2010

El asesinato de Dios - Henri Lefebvre

El asesino de Dios -singular paradoja- no es el ateo. El ateo nietzscheano tiene el sentido de lo divino. El verdadero asesino de Dios ¡es el cristiano! El cristianismo no fue más que en apariencia una fe en Dios, una vida humana en el seno de lo divino. En realidad, fue "el más bajo nivel de la evolución descendente del tipo divino" (Anticristo, 18). Es de todo punto falso decir que el cristianismo ha perdido historicamente su impulso primitivo. Desde el principio fue una degeneración."

Más adelante, Lefebvre explica:

El creador del judeo-cristianismo en tanto que doctrina y en tanto que Iglesia, fue San Pablo, que se sirvió de la biografía de Cristo para extender la noción judaica del pecado y del Dios malo. El único cristiano auténtico fue Cristo, y murió en la cruz -murió verdaderamente. Su presencia, su espíritu se ha perdido. Doble holocausto de Cristo: este hombre murió para divinizarse- en él los hombres que lo mataron y que cada día lo matan de nuevo han matado a Dios. La iglesia cristiana ha ritualizado judaicamente la muerte de Dios en lugar de comprenderla y de hacer eternamente presente este drama. Cristo es "una realidad eterna, un símbolo psicológico más allá del tiempo". Fue sin pecado porque estaba verdaderamente purificado de todo resentimiento; de una infinita inocencia, intentó abolir la distancia entre él y la existencia profunda. Resucita en todos los que asumen el drama del hombre y buscan la relación del individuo con la existencia."

© Jorge Ikeda 2018