June 27, 2010

Veritas odium parit

Zaratustra habla a través de Nietzsche:

La filosofía, el pensar, no es algo útil que deba ser comunicado a todos, no es nada "necesario", sino algo raro, para pocos."

Zaratustra no es filósofo.

Para ello Zaratustra es poeta, un seductor y un redentor de lo mejor del hombre; ya no un filósofo sino un poeta multicolor que atrae, que eleva, que pesca. Un poeta de palabra creadora de horizontes, que enseña sus deseos y pensamientos."

Zaratustra precribió:

"Yo recogí del camino la palabra superhombre, y que el hombre es algo que tiene que ser superado, que el hombre es puente y no una meta." "

Por dolorosa que fuera el filósofo preferiría la verdad, pero…

El poeta tiene que mentir y ocultar su sufrimiento por la lejanía de lo porvenir; sabiéndolo, miente al mostrarnos puentes de arcoiris como realidades al alcance de la mano."

¿Porqué Zaratustra engaña con la poesía?

La palabra poética vaga en las cercanías del "puente", seduce y atrae hacia él a los mejores. "

Zaratustra no es cualquier profeta, sabe que el odio es hijo de la verdad.

En la palabra poética aparece la primera intención de redimir a las cosas, de reconfortarse con ellas por medio del arte. Las palabras y las canciones aligeran el mundo, lo tornan leve y, por tanto, vencen en el segundo combate al espíritu de la pesadez y a sus creaciones: ley, necesidad, consecuencia, bien y mal..."

Por eso las palabras de Farlimás eran tan dulces como el hachís (Calasso, 1983). Aunque como Farlimás evita cumplir su destino. Zaratustra evitando decir su palabra, Farlimás diciendo su palabra.

Esta Hora le manda: "¡Di tu palabra y hazte pedazos!". Zaratustra no "es" un poeta, no basta ser señal del porvenir, hay que cumplirlo. Sin embargo aún no puede cumplir su destino, su voluntad lo retiene y se niega a decir su palabra. Hablar y destruirse es lo propio del poeta, aunque allí también hable el abandono. Este abandono es un estado que sufre la voluntad del poeta ante lo lejano, ante el sacrificio y la purificación que implica su destino. La voluntad de Zaratustra no tiene a esta altura del recorrido el poder y las fuerzas necesarias para la creación. Es preciso abandonar a los amigos y discípulos, y retirarse nuevamente a la soledad de las montañas."

© Jorge Ikeda 2018