July 20, 2010

Narcoterrorismo

La señora Wallace, Eduardo Gallo y Alejandro Martí se enfrentaron a la parálisis del gobierno por la razón de que a todos ellos les habían secuestrado y asesinado a un hijo o hija.

Por lo triste que es perder una hija a manos de la delincuencia, uno tiene que buscar y encontrarle un sentido a lo que no tenía razón y qué mejor sentido que tratar de luchar para que este tipo de eventos no ocurran en otra familia, no haya otras familias desgarradas por el dolor de una hija secuestrada y asesinada."

Eduardo Gallo, nuevo presidente de la organización México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), propone llamar las cosas por su nombre y no andarse por las ramas como lo hace el gobierno.

Yo no tengo pelos en la lengua y a todas las cosas les pongo nombre y apellido, por ello les digo que los ataques a las fuerzas federales del orden, el atentado con un coche bomba, las pintas en bardas y en general la escalada de violencia son claros actos de narcoterrorismo."

Sin embargo, el problema del narcotráfico plantea un interesante dilema.

Estamos entrando en lo que se conocería como narcoterrorismo, es decir, los actos terroristas que son perpetrados por el narco tienen por objeto buscar que la sociedad se volteé en contra del Gobierno para tratar de impedir que se continúe combatiendo a estos delincuentes."

Si la sociedad solicita al gobierno que detenga el combate, sirve a los intereses del narcotráfico. Si la sociedad apoya al gobierno en su lucha, sirve de carne de cañón. Para fraseando a Benedetti; estamos jodidos y brillantes, quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa.

El gobierno no puede claudicar en el esfuerzo sin convertirse en cómplice de la delincuencia organizada. De forma paradójica tanto el PRI como el PRD sugieren la solución más radical: laissez faire, laissez passer. Un cambio de estrategia que se traduce en una digna retirada de una guerra que el gobierno no puede ganar.

La experiencia de la lucha ha demostrado que las instituciones estaban inflitradas y era necesario actuar para contener a la delincuencia organizada. El gobierno de los Estados Unidos de América apremia para que se intensifique la lucha porque no hay certeza de que la siguiente administración vaya a continuar la misma estrategia anticrimen.

México Unido en Contra de la Delincuencia quiere que los ciudadanos vigilen al gobierno para que éste cumpla con su cometido. Ese es el principal argumento por el que los liberales se proponen participar en el gobierno, para controlar al monstruo; el Estado.

Una sociedad fuerte, sólida, que tiene voz, que es escuchada y que está en posibilidades para que este país crezca, se desarrolle, tenga un verdadero futuro y no siempre le estemos dejando la chamba al gobierno. Si nosotros no aportamos en la solución de nuestra vida nadie lo va a hacer. Si no tenemos la participación de la sociedad estamos dejando que cualquier Gobierno actúe a su libre criterio y no a las necesidades que tenemos en el país"

¿Debe la sociedad civil vigilar al gobierno sin los recursos ni las herramientas para hacerlo? No lo creo. En lo personal prefiero la posición de Alejandro Martí: si no pueden, renuncien.

Hay una propuesta que ni el gobierno ni los conservadores del PRI están dispuestos a discutir: la legalización de la marihuana. Cuando el expresidente Zedillo se declaró a favor de la medida, los políticos mexicanos sobrerreaccionaron a su posicionamiento. Hasta la década de los ochenta la marihuana representaba el 80% del comercio de droga entre México y los Estados Unidos de América. La diversificación de la mezcla de producto -cocaína, heroína y anfetaminas- hizo inmunes a los carteles mexicanos de los vaivenes en la demanda por ciertas drogas. Si el gobierno legaliza la marihuana, puede concentrar una mayor cantidad de recursos en el combate al tráfico de las drogas duras.

© Jorge Ikeda 2018