August 31, 2010

Helena a Paris

En el blog de Antonio Martín Ortíz encontré un fragmento de la heroída XVII escirta por Publius Ouidius Naso. Las heroídas eran cartas de heroínas a sus amantes o amados.

“[Si me estuviese permitido no haber leído, Paris, lo que he leído, conservaría como antes mi condición de honrada.] Ahora, después de haber violado tu carta a mis ojos, la gloria de no contestar me parece insignificante. Has osado, extranjero, profanando la sacrosanta hospitalidad, poner a prueba la legítima fidelidad de una esposa. ¿Sin duda para esto a ti, arrastrado por mares expuestos a todos los vientos, te acogió en su puerto el litoral Tenario [Esparta], y, aunque vinieras de un pueblo remoto, nuestro palacio no te cerró las puertas, para que la injuria fuese la respuesta a tamaño servicio? El que así entrabas, ¿eras huésped o enemigo? Y estoy segura de que este reproche mío, a tu Juicio, puede ser considerado mojigato, aún siendo tan justo. Sea yo, sí, mojigata con tal de no olvidarme del pudor, y de que el curso de mi vida siga sin mancha. Si no tengo un gesto triste en un rostro que finge, y no tomo asiento, huraña, con el entrecejo fruncido, sin embargo, mi fama es resplandeciente, y hasta ahora he vivido sin delito y ningún adúltero se ha gloriado por mi causa. Lo que no entiendo es cuál es tu seguridad en lo que pretendes, y qué cosa te ha dado la esperanza de mi lecho. ¿O es que, porque el héroe hijo de Neptuno [Teseo] me hizo violencia, raptada una vez, parezco digna de ser raptada dos veces. El crimen sería mío si hubiese sido seducida. Pero, siendo raptada, ¿qué era lo mío, sino el no querer? Sin embargo, no consiguió la recompensa buscada por su hazaña. Exceptuado el miedo, volví sin haber sufrido nada. El adúltero sólo me robó, pese a mi lucha, unos pocos besos; nada más consiguió de mí. Tu desenfrenada pasión no se hubiese contentado con esto: lo quieran los dioses mejor; él no fue parecido a ti. Me devolvió intacta y su moderación aminoró su falta, y es evidente que se arrepiente de lo que hizo en su juventud. ¿Se arrepintió Teseo para que Paris le sucediese, para que jamás mi nombre deje de estar en todas las bocas?. Y, sin embargo, no me enfado (pues, ¿quién se enojará con quien le ama?), si no es simulado el amor que proclamas. Pues también dudo de esto, no porque me falte confianza, o mi belleza no me sea notoria, sino porque la crueldad suele hacer daño a las muchachas, y se dice que vuestras palabras carecen de lealtad [las de los hombres en general o las de los Troyanos en particular]” (1-42).

¿Era Helena una esposa fiel como la describe Ovidio?

© Jorge Ikeda 2018