December 24, 2010

Validez

Según Uberto Scarpelli la validez es una categoría fundamental del pensamiento jurídico y a partir de la cual se seleccionan los propios datos. Para explicar el significado de lo anterior, Scarpelli retoma un ejemplo de H.L.A. Hart quien introduce las nociones de observador externo y observador interno. El observador externo sería, por ejemplo; un marciano que observa un semáforo. El marciano puede inducir que en un crucero cuando se pone la luz verde los coches avanzan y cuando cambia la luz a rojo los coches se detienen, incluso podría predecir que cuando se ponga de nuevo en verde los coches avanzarán. El punto de vista del observador externo es descriptivo y no comprende los conceptos de norma, permiso y prohibición.

Los conductores y los peatones asumen pues, las normas de tránsito y las señales del semáforo en relación con dichas normas como guía de su conducta, y las regularidades de sus comportamientos observadas por el marciano derivan precisamente de la actitud de aquellos sujetos frente a las señales luminosas y las correspondientes normas.” (Scarpelli citado por García Máynez)

El punto de vista interno es el del derecho positivo. La práctica de las normas y la ciencia jurídica se desarrollan en paralelo; la ciencia jurídica prepara la identificación de las normas y la práctica, la aplicación o la imposición de las mismas normas. De tal suerte que sólo serán válidas aquellas que el destinatario observa desde su fuero interno. Esto no quiere decir que serán válidas aquellas que de forma caprichosa el destinatario decida contemplar, sino que serán válidas porque las reconoce como pertenecientes al sistema que los abarca.

La validez se predica entonces de situaciones o hechos a los que las normas atribuyen ciertos efectos jurídicos, cuando esos hechos o situaciones son objeto de una valoración favorable. Por eso sería incorrecto declarar que los hechos ilícitos -un homicidio por ejemplo- son válidos dentro del sistema, en la medida en que producen efectos de derecho.” (Scarpelli citado por García Máynez)

Scarpelli rechaza la concepción científica del positivismo y critica la concepción política de Bobbio. La ciencia se ha desarrollado en dos vertientes; el de la ciencia empírica y el de la ciencia abstracta. La ciencia empírica trata de explicar los hechos observados, formular leyes generales y prever otros, confirmando así la teoría y las leyes. La ciencia abstracta parte de una serie de supuestos y a partir de las reglas de formación y transformación deriva en un conjunto de proposiciones cuyo criterio es la verdad lógica. El positivismo jurídico no se ajusta a ninguno de los dos modelos.

Tomando como objeto de estudio el derecho positivo, es decir, un conjunto de normas puestas por la voluntad de seres humanos, se liga un dato empírico y renuncia, por tanto, a construir la ciencia del derecho como ciencia abstracta.” (Scarpelli citado por García Máynez)

Comentario a parte merece de Scarpelli la ciencia denominada sociología del derecho, que en el ejemplo del marciano ocupa el lugar del observador externo. Es externo en el sentido metodológico, porque el sociólogo no se puede abstraer del grupo que estudia. Y la sociología del derecho es clasificada como ciencia empírica, porque “una ciencia empírica sólo puede referirse a hechos de cierto tipo, con el propósito de explicar sus relaciones de acuerdo con leyes generales.” (García Máynez). En el post anterior corresponde a la verificación de la eficacia de la norma jurídica.

En la concepción política, Scarpelli critica el papel que Bobbio ha otorgado al positivismo jurídico en la construcción del Estado moderno, al que sus concepciones “han contribuido a realizarla y defenderla“ y son un aspecto de dicha organización.

Con gran frecuencia se insiste en que el derecho positivo sólo puede existir como sistema de normas instituido por un poder social supremo, que ejerce el monopolio de los aparatos de coacción. Esto es innegable; pero conviene recordar que ese monopolio presupone otro, de no menor trascendencia: el de establecimiento de los criterios que condicionan la validez de tales normas.”

Si no acepta la concepción científica ni política del positivismo jurídico; ¿qué es para Scarpelli éste?

A la teología, no a la ciencia abstracta, es a lo que más se asemeja nuestra ciencia; pero mientras el teólogo dirige sus esfuerzos al estudio de normas que declara creadas por una voluntad eterna e inmutable, el jurista positivista orienta los suyos al análisis de preceptos que derivan de la efímera y mudable voluntad humana.”

© Jorge Ikeda 2018