March 10, 2011

Reddite ergo, quae sunt Caesaris, Caesari et, quae sunt Dei, Deo

No recuerdo dónde leí la interpretación de la cuestión de los tributos en la que los fariseos cuestionan a Jesús sobre si era lícito pagar tributo al César. Jesús les preguntó cuál era la imagen que aparecía en la moneda, entonces la respuesta se antojaba lógica; “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Se ha dicho que los fariseos buscaban implicarlo con una declaración para poder acusarlo de algo, pero si se toma en cuenta el contexto histórico se podría decir que lo que buscaban era apoyo a la causa de los judíos en contra de los romanos. Mariano José Vázquez Alonso en su libro Jesús y el enigma de los templarios describe a los judíos como “un pueblo indómito, rebelde, enemigo de todo tipo de sumisión a potencias extranjeras, y de eso los romanos no tenían la menor duda”. Según el diccionario manual bíblico de Zondervan, Zelote (proviene del griego y significa “celoso”) se le llamaba a los partidarios de un movimiento patriótico que buscaba la independencia de Roma y, por ende, se negaban a pagar tributos.

Los zelotes fueron la facción más radical del judaísmo de su época, enfrentándose frecuentemente a otras facciones judías como los fariseos o saduceos. Frente a la clase sacerdotal adoptaban una postura crítica dura. Dentro del movimiento Zelota, una facción radicalizada conocida como los sicarios, se distinguió por su particular violencia y sectarismo."

Los sicarius portadores de la sica eran asesinos y criminales. Entre los seguidores de Jesús estaba Simón el zelote, al que también apodaban el cananeo, no por ser de Caná sino por fanático.

César Vidal en El legado del cristianismo sobre la cultura occidental habla sobre la posición de Jesús sobre los gobernantes y lo cita; “Sabeís que los gobernantes de las naciones las gobiernan como señores y los grandes las oprimen con su poder”.

Esta actitud de Jesús hacia la política explica en buena medida su rechazo de opciones revolucionarias y de violencia precisamente en el seno de una cultura que unas décadas después estallaría arrastrada por la espada de los zelotes."

A pesar de quedar clara la posición de Jesús, los últimos párrafos de Mateo fueron interpretados de distinta manera cuando Jesús dijo “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Data est mihi omnis potestas in caelo et in terra). De aquí parte la teoría de las dos espadas del papa Gelasio I (gladius spiritualis y gladius materiales) la potestad espiritual y secular que se tradujo, según Gonzalo Balderas Vega en Cristianismo, sociedad y cultura en la Edad Media: una visión contextual, se convirtió en una disputa entre regnum (imperium) y sacerdotium.

Surgieron dos teorías, la imperial y la curial. En la primera, Dios había dado dos espadas; una al emperador y otra al papa. Ambas eran potestades del mismo orden y actuaban en sus respectivos ámbitos. La doctrina imperial invocaba la donación de Constantino, la traslatio imperii y el derecho romano. La doctrina curial sugería que Dios entregaba las dos espadas al papa y éste retenía la espiritual para sí y entregaba la secular al emperador para ejercerla al servicio y orientación de la iglesia.

© Jorge Ikeda 2018