March 15, 2011

Presunto culpable

El sábado tuve clases con Ruperto Patiño Manfer, director de la Facultad de Derecho de la máxima casa de estudios de este país. Discutíamos el documental “Presunto culpable” y el posterior juicio de amparo. Cuando participé, hice un resumen de algunas discusiones que se mantuvieron en Twitter; que si la publicidad del juicio alcanzaba a cubrir la privacidad o derecho a la imagen del testigo que aparece en el documental, que si el derecho de información está por encima del derecho a la privacidad o a la imagen o al buen nombre de esta persona, etcétera. El problema se resume en la pregunta: ¿porqué debemos pedirle permiso al gobierno para exhibir un filme? Prevalecen las arcaicas leyes de una etapa de censura ya superada. Debido a que estas leyes siguen vigentes, la juez pudo otorgar la suspensión provisional. Si se lleva el argumento del derecho de la imagen hasta sus últimas consecuencias, un delincuente podría ampararse para evitar que se utilice un video en el que se le ve delinquiendo, como el testigo del documental que rinde falso testimonio ante la autoridad judicial o como cuando vimos al señor Bejarano aceptando sobornos. El profesor Patiño decía que una cosa era la grabación de una audiencia pública, y otra muy distinta la utilización con fines de lucro de esa grabación o imagen de la persona. En las discusiones en internet hubo quien destacó la finalidad de lucro del filme, para lo que la tuitera @geraldinasplace nos proporcionó el enlace al blog argentino “Saber de leyes no es saber de derecho” que lo pone de esta manera:

La publicidad de un juicio público no debe entenderse restringida al ámbito físico-natural en que ello sucede (una sala de audiencias, valga la redundancia) sino que implica también la libre reproducción de lo que allí se dijo, con la posibilidad de incluir su contenido en obras derivadas (admitiendo en éstas a las que hagan un "fair use", vale decir, no tergiversando ni sacando de contexto la declaración). Las restricciones (como las que justifiquen no televisar un juicio "en vivo" por ejemplo) sólo pueden estar basadas en razones que vengan a asegurar el buen orden del juicio, a evitar riesgos procesales. § Esto vale aún si esa obra derivada tiene fines de lucro. No es un buen criterio pensar que existen dos legalidades, la del mundo del lucro y la del mundo del nonprofit. La Constitución es la misma y los Códigos son los mismos. Es irrelevante por tanto si la película se exhibe o no con fines de lucro. La regla es que lo ocurre en una audiencia "es" dominio público y se puede documentar. Es posible filmarlo y cobrar por eso del mismo modo que es posible imprimir el Quijote y cobrar por ello. De más está decir que si hay un prólogo que yo escribo, ese prólogo sí está protegido por derechos de autor. Como la película no es la sola y simple filmación de la audiencia, sino que tiene otros valores agregados en rubros técnicos, la película como obra completa se ha convertido en otra cosa distinta que sí está protegida por derechos de autor.

© Jorge Ikeda 2018