April 2, 2011

Mulier amicta sole, et luna sub pedibus eius

En enero de 1999, monseñor José Luis Guerrero consultó al microbiologo doctor Leoncio Garza-Valdés para preguntarle si le interesaba hacer un estudio al lienzo de Nuestra Señora de Guadalupe. Al cardenal Norberto Rivera y a otras autoridades eclesiásticas preocupaba que la imagen estuviera contaminada por unas bacterias que el doctor Garza-Valdés había descubierto y que producían una especie de plástico. Los dias 4 y 5 de febrero le tomaron unas fotos con película de alta sensibilidad y utilizaron filtros infrarojos y ultravioleta, según lo reporta Rodrigo Vera en la revista Proceso (2002, mayo 26).

En el artículo “La Triple Imagen de la Guadalupana (México)” de Arturo Álvarez Álvarez publicado en la Revista de Estudios Extremeños (2010) se da cuenta de lo más interesante de la pintura:

Que bajo la pintura de la actual imagen hay otras dos imágenes ocultas: la primera representa a la Virgen María en pie, rodeada de rayos, la media luna a sus plantas y un ángel sosteniéndola, datada y firmada el año 1555 en la parte inferior derecha por M. A."

Las iniciales “M.A.” corresponden al nombre del indio Marcos Cípac de Aquino o Marcos de Aquino “Cípac”. En la imagen realizada en 1555 la Virgen tenía a su hijo en sus brazos, y según el doctor Garza-Valdés corresponde a la escultura de la Inmaculada Concepción realizado en el coro de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Extremadura, España en 1499.

De acuerdo con la misma revista, en el lugar donde se encuentra la escultura estaba el escudo de los Reyes Católicos, que fue trasladado al palacete que construyó el arquitecto flamenco Juan Guas, y según consta en el acuerdo de marzo de 1492:

Conçertaron y consintieron todos que... se pusiese una imagen de Nuestra Señora con su hijo en los braços, la qual estuviese sicut mulier amicta sole et luna sub pedibus ejus”

La afirmación del doctor Garza-Valdés encontró sustento en el polémico sermón de 1556. Según Álvarez, el 5 de septiembre de 1556 en la iglesia de San José de los Naturales y con la asistencia del virrey Luis de Velasco y miembros de la Real Audiencia, el provincial de los franciscanos; Francisco Bustamante, critica al arzobispo Montúfar por divulgar milagros de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac sin verificar su autenticidad argumentando que la imagen “era una devoción nueva, nacida sin principios y pintada por el indio Marcos”. Bustamante culpaba al arzobispo de promover entre los indios que la imagen obraba milagros, y no Dios como los franciscanos predicaban. A partir del sermón, fray Montúfar abrió un proceso en contra de fray Bustamante que se mantuvo lacrado y sellado hasta 1846.

© Jorge Ikeda 2018