May 2, 2011

Dulce et decorum est pro patria mori

El 27 de abril del presente año el Presidente Felipe Calderón inició una visita de Estado en Perú. Durante la visita a la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú hizo una declaración que levantó más de una ceja:

La criminalidad y la violencia amenazan hoy, como nunca antes, a la democracia, que hemos construido con el esfuerzo y el sacrificio de miles de ciudadanos."

¿Acaso el Presidente de México no conocía las consecuencias de sus actos?

Siendo neófito, como lo soy en estos temas, el 4 de mayo de 2010 concluía esta entrada al blog con lo siguiente:

La democracia en México murió víctima del fuego cruzado, la autopsia reveló que la muerte fue provocada por balas de un calibre no utilizado por el ejército."

¿Qué llevó al Presidente Calderón a actuar como actúa y a no guiarse por el sentido común -que como dice Voltaire es el menos común de los sentidos-?

Una carta de Carlos Castillo Peraza dirigida a Felipe Calderón lo retrataba así:

Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra. Si te dejas llevar por ése, entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya."

El Presidente del PAN recomendaba a su sucesor confiar en sus subalternos y delegar: “Puedes hacerlo, porque en torno de ti no hay gente de mala voluntad y tampoco retrasados mentales.” Así que tal vez el Presidente Calderón siguió el consejo del maestro y ahora confía en los lineamientos que el Secretario de Seguridad Pública indica; como declarar que el ejército no regresará a sus cuarteles hasta que no contemos con 32 cuerpos policiacos “honestos” y “capaces”. Aunque el artículo 129 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos diga otra cosa:

Artículo 129. En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá Comandancias Militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas."

Pedro José Peñaloza tiene otra hipótesis y en un artículo publicado en la revista Este país que se titula “Apuntes para la memoria” asegura que el Presidente de la República, en lugar de tender puentes con sus adversarios, se dedicó a “a dis­tri­buir carte­ras en­tre sus ami­gos y a sal­dar al­gu­nas deu­das con sus com­pa­ñe­ros de via­je.”

El ais­la­mien­to cau­sa­do por la con­fu­sión de prio­ri­da­des y el des­gas­te po­se­lec­to­ral provocó que Cal­de­rón de­ci­die­ra dar un pa­so al­ta­men­te ries­go­so e irres­pon­sa­ble: intentar le­gi­ti­mar­se me­dian­te una de­cla­ra­ción de gue­rra a la de­lin­cuen­cia or­ga­ni­za­da, en es­pe­cial al nar­co­trá­fi­co, qui­zá su­po­nien­do que con ello se po­si­cio­na­ría co­mo un presi­den­te “va­lien­te” y “arro­ja­do”, atri­bu­tos sin du­da emo­cio­na­les, pro­ba­ble­men­te estimu­lan­tes, pe­ro di­vor­cia­dos de la im­ple­men­ta­ción de po­lí­ti­cas pú­bli­cas pla­ni­fi­ca­das, in­te­gra­les y pro­fe­sio­na­les."

Sobre la pregunta planteada al inicio de esta entrada al blog; si el Presidente sabía de las consecuencias de sus actos, Pedro José Peñaloza diría que no. En el artículo en comento se cita el cable 07Madrid1287 filtrado por Wikileaks en el que el Presidente Aznar divulga la confidencia que Calderón hiciera sobre el “error de cál­cu­lo so­bre la pro­fun­di­dad y am­pli­tud de la co­rrup­ción y tam­bién so­bre la pe­ne­tran­te in­fluen­cia del nar­co­trá­fi­co en Mé­xi­co…”

Si el Presidente Calderón admitió su falta de juicio y alega desconocimiento sobre la corrupción en el país; ¿porqué ahora no combate la corrupción en el gobierno con la misma energía con la que lucha contra la delincuencia organizada?

Un amigo hacía votos en el Facebook -leáse feisbuk- porque el Presidente Calderón no le declarara la guerra a la pobreza o tendríamos 40 millones más de muertos en este país. Dulce et decorum est pro patria mori.

© Jorge Ikeda 2018