July 22, 2011

sub specie aeterni

Esta es la casa que el filósofo Ludwig Wittgenstein construyó en el número 18 de Parkgasse en Viena. La Haus Wittgenstein es simétrica por dentro y asimétrica por fuera. Hasta 1939 fue habitada por Margaret Stronborough, cuando emigró a los Estados Unidos. Durante la guerra fue convertido en hospital militar y cuando los aliados ocuparon Austria, los rusos usaron el comedor de establo, metieron estufas de carbón y el humo estropeó las ventanas y los armarios. Carlos Muñoz Gutiérrez en el artículo “Wittgestein arquitecto” de la desaparecida revista de filosofía A Parte Rei hace una analogía entre el pensamiento de Wittgenstein y el edificio que construyó. Cuando leía este artículo, recordé dos paralelismos con el pensamiento de Platón, el primero lo explica Thomas A. Szlezák;filosofar es estar en el camino.

Eros tampoco alcanza su meta, pues, en el mismo momento en que alcanza algo, lo pierde, de modo que se queda a medio camino entre la sabiduría y la ignorancia, entre sophia y amathia."

Eros nunca posee a sofia, sólo a la philosofia que es el amor o aspiración a la sabiduría. A pesar de que Carlos Muñoz Gutierrez ha dedicado muchos esfuerzos por entender el Tractatus logico-philosophicus, no alcanza a ver la intención de Wittgenstein.

...cuando todo está claro, cuando se ha logrado una representación exacta del mundo, se demuestra que ésta no soluciona nada, no aporta ninguna respuesta, no aquieta nuestras intranquilidades humanas, no resuelve ningún enigma."

Y el otro paralelismo tiene que ver con la alegoría de la cueva por la que sólo percibimos sombras de lo real, una representación del mundo. En Wittgenstein la explicación de la mecánica newtoniana se reduce la explicación del universo a su forma unitaria, si se pone una malla reticular sobre el universo se puede obtener una descripción de cuadritos blancos y negros, pero si la malla tiene triángulos o hexágonos en lugar de cuadrados se puede obtener otra descripción tal vez más precisa del universo. Pero la malla no es el universo.

Efectivamente, uno de los errores del pensamiento humano es pensar que lo que podemos encontrar en la malla con la que describimos el mundo, es el mundo o pertenece al mundo."

Lo que el mundo sea no puede expresarse, las leyes de la física hablan de objetos del mundo. No se puede escapar de la lógica, porque ella es figura “a la vez de la realidad y del pensamiento”.

El pensar produce entonces una construcción a escala del edificio del mundo, pero, y aquí radica la tragedia, cuando comenzamos a edificar el pensamiento con los ladrillos que nos proporciona y sólo nos los proporciona la lógica, estamos haciéndolo desde dentro, de suerte que al final, el edificio muestra lo que nosotros encerrados en su interior no podemos contemplar."

Lo trascendental apunta a lo estético, la belleza es una creencia y ahí no cabe la lógica. La invitación de Wittgenstein parece ser sublevarse contra las limitaciones del lenguaje y, tal vez, de la lógica -Wittgenstein ensanchó unos muros para lograr la simetría aunque se perdiera espacio-. El hombre crea un ámbito de existencia en el que proyecta un intento de sentido, pero resulta ficticio.

Es el mundo del "deber ser". Un mundo imaginado desde donde proyectamos nuestra conducta, desde donde juzgamos nuestras acciones y la del mundo para hacerlo más habitable."

Si el problema es resolver los problemas de comunicación, Wittgenstein aporta los elementos; la lógica y el lenguaje, para establecer el vínculo. Carlos Gutierrez en su artículo explica que Wittgenstein fracasa en su intento de construir “una representación exacta del mundo”. Porque el mundo es y la voluntad no lo puede cambiar.

Pero ahora me parece que a parte del trabajo del artista hay otro: aprehender el mundo sub specie aetemi. Es -creo- el camino del pensamiento que, por así decirlo, vuela sobre el mundo y lo deja tal y como está, contemplándolo desde arriba en el vuelo."

© Jorge Ikeda 2018