October 27, 2011

Certis rebus certa signa praecurrunt

México es un país con inmensos recursos, con clases medias desarrolladas, un país donde vino la democracia, y sin embargo lo que hay en México es, hoy día, un problema monstruoso de delincuencia que tiene que ver con las mafias del narcotráfico".

El 8 de octubre el diario Reforma publicó una nota sobre la entrevista que Enrique Krauze realizó a Mario Vargas Llosa con motivo de los festejos por el décimo aniversario de la publicación Letras Libres en España. El diagnóstico de Vargas Llosa no puede ser más desalentador:

La lucha emprendida con gran coraje del Gobierno mexicano contra las mafias ha fracasado estrepitosamente; las mafias da la impresión de que ganan; la violencia que ellas imponen es la que está en la actualidad"

Y de manera desafortunada esta situación beneficia al “detestado y detestable PRI”, pues las encuestas muestran una tendencia favorable a este instituto político. El regreso del PRI a Los Pinos no significa, por sí mismo, un retroceso en el avance democrático del país. Son los retrógradas que retoman el poder quienes buscan restaurar un caduco sistema político en el que se privilegiaron los acuerdos, así fuera entre narcotraficantes y políticos, por encima del Estado de Derecho. Enrique Krauze describe el sistema político de la siguiente manera:

Era un sistema de control completo, político y policial, en el cual el sistema de justicia no tenía nada que ver; no era un Estado de derecho, y al venir la democracia hubo un proceso de descentralización centrífugo y el poder volvió a los Estados, a los gobiernos municipales y estatales, pero también volvió a los malos, a aquellos que operaban en combinación con los políticos locales y que ahora se dan cuenta de que ante un Estado débil ellos pueden volverse los viejos y los nuevos caciques de su lugar"

El debilitamiento del Estado y del poder del Presidente de la República fueron procesos paralelos; el primero como consecuencia de un liberalismo malentendido y el segundo como producto del proceso de democratización del país.

Existía la creencia de que a medida que disminuía la esfera pública o las facultades del Estado aumentaba la esfera privada de derechos individuales; la realidad le da la razón a Émile Durkheim quien pregonaba que el individuo no puede gozar de estos derechos sin un Estado fuerte.

Por otra parte, Norberto Bobbio explica que la democratización trae como consecuencia la descentralización del poder y el surgimiento de varios centros de poder o poliarquía. El poder se vuelve difuso y desaparece la figura del otrora omnipotente Presidente de la República. Cuando el Presidente Ernesto Zedillo no pudo derrocar al cacique Roberto Madrazo Pintado, se evidenció el cambio que Krauze comenta.

Aunque quisiera creer que las condiciones histórico-sociales no permitirían el retorno de la “dictadura perfecta” o como Lech Walesa lo ilustra: “es fácil hacer una sopa de pescado en un acuario; pero imposible hacer un acuario a partir de una sopa de pescado” El pesimismo me domina y tal cual Bobbio lo describe; las instituciones del Estado liberal que permiten la democracia -libertad de expresión, prensa, asociación y reunión- también permiten su destrucción.

Vivimos la inevitabilidad de la tragedia griega; lo que los actores hagan no importa, siempre terminan cumpliéndose los designios del oráculo de Delfos. La oposición del PRI a la reelección -y a la rendición de cuentas a través de la misma reelección- fue tan sólo una muestra de las bonitas sorpresas que el PRI tiene preparadas a la vuelta de la esquina. Ciertos signos preceden ciertos eventos.

© Jorge Ikeda 2018