January 7, 2012

La cultura como instrumento en contra de la violencia.

En el libro Hacia una cultura de la legalidad, Leoluca Orlando comenta su experiencia como alcade de Palermo en la recuperación de los espacios públicos de la mafia siciliana. En 1999 se llevó a cabo en el Teatro Massimo, lugar en el que se reunía la mafia para jugar cartas y acordar con políticos y reporteros, la Conferencia Internacional de CIVITAS, una organización internacional dedicada a promover la educación cívica y los valores de la libertad.

¿Qué lección aprendí de nuestra historia reciente? me preguntaron los delegados de CIVITAS. Les contesté que nuestra lucha mostraba que los tribunales son solamente la línea de frente de la campaña contra la violencia y el desacato a la ley. El otro frente es la cultura. Una idea que se me ocurrió al principio de mi propia lucha contra la Mafia era la de una carreta con dos ruedas, una la del cumplimiento de la ley y la otra la de la cultura.Si una rueda da vueltas sin que la otra gire, la carreta se mueve en círculos. Si ambar ruedas giran juntas, la carreta avanza."

(En esta entrada al blog describía como en opinión de Bobbio se necesita al derecho para alcanzar la paz, la democracia y los derechos humanos.)

Uno de los programas que Orlando destaca es el llamado “adopte un monumento”, por el que 25 mil estudiantes adoptaron 160 monumentos de Palermo “donde hay que descubrir murales, edificios públicos de siglos pasados que hay que pintar y volver a poner en funcionamiento, parques que deben ser reverdecidos para que las plantas broten nuevamente”. La exigencia de limpieza era una metáfora para remover el hollín espiritual. La Mafia, dice Orlando, como cualquier fuerza totalitaria “debía su poder, en gran medida, al sofocamiento de la memoria cultural y de la identidad cívica.” La Mafia, incluso, se había apoderado del sistema educativo, porque “sabía que el mantenimiento de la ignorancia de la gente era clave para su poder” -y los mexicanos pensamos elegir a un ignorante para Presidente-. Recuerdo un diálogo de la película Acorazado en la que un cubano del dice a Silverio Palacios algo como: “ustedes los mexicanos piensan que ser herederos de un gran legado cultural es lo mismo que ser cultos” y estamos equivocados. Peter Haberle en la obra La constitucionalización de Europa opina que la cultura debería ser el cuarto elemento que forma al Estado. Y la Constitución es el reflejo mismo de esa cultura. Los otros tres elementos están relacionados con la cultura; el pueblo es “el conjunto de personas sometidas al derecho” pero también es status culturalis. “El territorio del Estado es un terreno culturalmente perfilado, un “espacio cultural”, no un factum brutum.” El poder del Estado está también culturalmente determinado; “se fundamenta normativamente en el Estado constitucional que lo limita, y está al servicio de la libertad cultural.” Haberle se cuestiona cómo se pueden componer los elementos del Estado desde el punto de vista científico-cultural, y responde:

Comienza con los fines educativos como la tolerancia,la responsabilidad y, como algo nuevo: la conciencia ambiental (cfr. las Constituciones de Alemania oriental, como el artículo 28 de la de Brandenburgo, el 22 de Turingia, anteriormente también en la Constitución de baviera), y termina o comienza asi mismo con la educación en materia de derechos humanos, como exigen ya las nuevas Constituciones."

Estas enseñanzas conducen a la plenitud de las libertades culturales específicas como la libertad ideológica, la artística y la científica.

Sigue con la comprensión de los artículos referentes a la lengua y las fiestas nacionales, los símbolos estatales (como los himnos), así como con la protección intensiva de los bienes culturales, que puede documentarse, tanto a nivel interno como supranacional, en el impresionante proceso de crecimiento cultural de los textos (así: el "patrimonio cultural" de la humanidad y de las naciones)."

Esto suena a proteger los monumentos históricos o a reincorporar la materia de civismo al plan de estudios de la Secretaría de Educación Pública. Tanto en el caso de Palermo, como lo que menciona Haberle, o lo que propuso Vasconselos como el cultivo de las Bellas Artes para superar los horrores de la revolución mexicana, todos proponen cambios en la educación de los niños, ¿pero qué sucede con los adolescentes de los que actualmente se nutre el narcotráfico? ¿son una generación perdida? ¿esperamos que se aniquilen los unos a los otros? Haberle propone que el lema de Rosseua “el retorno a la naturaleza” se sustituya por el de Gehlen: “retorno a la cultura”. Leoluca Orlando cita a Sören Kierkgaard para quien los seres humanos estamos condenados a vivir nuestras vidas hacia adelante, pero comprenderlas hacia atrás. Volver al pasado es mirar al futuro. En uno de los frisos dorados del rescatado Teatro Massimo se puede leer: “El Arte Renueva a la Gente y Revela su Vida”.

© Jorge Ikeda 2018