January 17, 2012

Dignidad

En su última aportación a la revista Foreign Policy, Francis Fukuyama escribe un artículo titulado “The Drive for Dignity”. Fukuyama retoma el incidente de Mohamed Bouazizi a quien la policía confiscó su carrito en el que vendía fruta. Fue humillado por una mujer policía y cuando reclamó fue ignorado. El tunecino se prendió fuego y encendió la primavera árabe. Fukuyama se cuestiona la razón por la que este acto provocó tan desmesurada respuesta, y encuentra la razón en la dignidad, o la falta de ésta, en el sentimiento de valor o de autoestima. Pero Fukuyama argumenta que la dignidad no es sentida a menos que sea reconocida por los demás y, por lo tanto, es social, y de hecho; un fenómeno político. Los regímenes autoritarios, dice Fukuyama, tienen muchas fallas; pueden ser corruptos, manipuladores o en términos económicos un obstáculo para el crecimiento, pero su mayor debilidad es moral; no reconocen la dignidad básica de sus ciudadanos y si pueden, y de hecho lo hacen, tratan a la gente ordinaria con la mayor indiferencia y desprecio. Para Fukuyama la dignidad es la base de la política en todas partes, una de las banderas del feminismo; “igual pago a igual trabajo” trata menos del salario y más del salario como una forma de crear respeto en la sociedad. El matrimonio entre personas del mismo sexo busca el reconocimiento de igualdad en la diginidad de los matrimonios heterosexuales y homosexuales. Por alguna extraña razón, relacioné este tema con uno de los principios ideológicos del PAN; la eminente dignidad de la persona humana y la paradójica oposición del Partido a todo lo que suene a homosexual; matrimonio, adopción, etcétera. Aunque para algunos panistas sea confuso, el lema del PAN es muy claro; “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para TODOS”. Fukuyama cita al filósofo Georg W.F. Hegel para quien toda la historia de la humanidad puede ser vista como una lucha por el reconocimiento y que todo el orden moderno, liberal y democrático representa el triunfo del reconocimiento de igualdad sobre las relaciones de servidumbre, y para el caso de México; de la encomienda. Aunque en México el racísmo es atípico y sólo se observa en los agentes del Instituto Nacional de Migración que detienen a cuanto negro se encuentran en la calle, no se explica la reacción e indignación que causó la golpiza que Moisés Sacal Smecke propinó a Hugo Enrique Vega sin el clasismo, o a lo que Carlos Bravo Regidor llamó “estado de derechismo” y que atribuye inmerecidamente a este sexenio. Lo que me pareció acorde con el fenómeno del clasismo es su perspectiva del “estado de derechismo” como “una visión que asume la legalidad menos como un valor para crear ciudadanía que como un instrumento punitivo de clase.” Y es que en opinión de Carlos Bravo Regidor no es lo mismo una protesta de comerciantes ambulantes que son considerados una mafia que una protesta de asociaciones vecinales que toman las calles como modelo de sociedad civil organizada. Desde el punto de vista del derecho tiene otros efectos igualmente indeseables:

O pienso, por último, en lo que implican el crecimiento constante de la población penitenciaria, la exigencia de penas más severas o incluso de reinstaurar la pena de muerte cuando sabemos que nuestro sistema de impartición de justicia suele encarcelar no a los criminales más peligrosos o que causan mayor daño sino a quienes no tienen recursos para pagarse una defensa adecuada o para sobornar a las autoridades."

Este problema aqueja a toda la sociedad, incluso a los narcotraficantes; muchos de los mensajes que se envían los cárteles de la droga van acompañados de “muertitos” o “destazados” que lejos de pertenecer a las bandas rivales son albañiles, mecánicos, taxistas o de otros oficios similares o conexos que no son considerados como personas. La mayoría de estos delitos no se investigan porque pertenecen a la delincuencia organizada y muchos ofendidos deben además cargar con el estigma de ser parientes de narcotraficantes, aunque no sea cierto. Cuando mataron al hijo de Javier Sicilia todos protestamos, cuando desaparecieron a Jethro o a Alan… ¿nadie dice nada?

© Jorge Ikeda 2018