February 13, 2012

Primum vivere deinde philosophari

En letras libres leí el artículo titulado “Cómo se hacen las ideas filosóficas” de Fernando Savater y tal vez influido por las críticas que tildan a Savater de escritor de libros de autoayuda busqué en la red y encontré en el sitio de Horacio Potel el artículo titulado “Hegel, muerte y sacrificio” de Georges Bataille. Savater argumenta que la pregunta filosófica está a medio camino entre la pregunta científica ¿qué es? y la pregunta poética ¿qué significa? La pregunta de la ciencia se cancela, la pregunta de la filosofía nunca se cancela. Dice Savater que en filosofía se piensa para entrar en duda y no para salir de ellas. Prefiero la explicación de Thomas A. Szlezák para quien la filosofía está a medio camino entre la sabiduría y la ignorancia, entre sophia y amathia. Eros nunca posee a sophia, a la sabiduría, sólo a la philosofia que es el amor a la sabiduría, como la liebre que se persigue y nunca se atrapa. El artículo de Savater me hizo pensar que nos concebimos inmortales porque compartimos con Dios -o con los dioses- eso que Spinoza llamó sustancia y es la única que podemos concebir. La sustancia es entendida por sí misma, sin necesidad de incluir concepto alguno distinto a ella. Dios es un ser absolutamente infinito, una sustancia con infinitos atributos, los cuales expresan una esencia eterna e infinita. Georges Bataille explica que para Hegel el hombre es un ser dialéctico; tiene de natural lo animal y de antinatural la conciencia, el “Yo personal puro”. Hegel afirma que “El animal muere. Pero la muerte del animal es el devenir de la conciencia”. El hombre está en la Naturaleza, pero la niega destruyéndola. Bataille dice:

Así la Negatividad humana, el deseo efectivo que el Hombre tiene de negar la Naturaleza destruyéndola (reduciéndola a sus propios fines: hace de ella, por ejemplo, una herramienta, y la herramienta habrá de ser el modelo del objeto aislado de la Naturaleza), no puede detenerse ante él mismo: en cuanto Naturaleza, el Hombre se expone él mismo a su propia Negación. Negar la Naturaleza es negar el animal que sirve de soporte a la Negatividad del Hombre. Sin duda no es el entendimiento destructor de la unidad de la Naturaleza quien desea que haya muerte humana, pero la acción separada del entendimiento implica la energía monstruosa del pensamiento, del “puro Yo abstracto”, que se opone esencialmente a la fusión, al carácter inseparable de los elementos constitutivos del conjunto que mantienen con firmeza la separación."

A diferencia de Spinoza, explica Bataille, lo novedoso en Hegel es que propone sustituir a Dios con el hombre.

Según mi modo de ver, ...todo depende de que lo verdadero no se aprehenda y se exprese como sustancia, sino también y en la misma medida como sujeto”

El hombre es un ser espiritual; temporal y finito. Sólo la muerte asegura la existencia de este ser espiritual. Dice Bataille:

Si el animal que constituye el ser natural del hombre no muriera, aún más, si el hombre no tuviera la muerte en sí como fuente de su angustia, tanto más profunda cuanto más la busca, la desea y a veces se le da voluntariamente, no habrían ni hombre, ni libertad, ni historia, ni individuo."

Según Bateille a Hegel sosprende que el entendimiento del hombre haya tenido la fuerza de separar de la Totalidad sus elementos constitutivos. A través del lenguaje, del discurso, el entendimiento ha separado estos elementos (este árbol, esta piedra) que son inseparables del todo y su “separación implica la Negación humana respecto de la Naturaleza”. En “Del sentimiento trágico de la vida” Miguel de Unamundo dice:

El universo visible, el que es hijo del instinto de conservación, me viene estrecho, esme como una jaula que me resulta chica, y contra cuyos barrotes da en sus revuelos mi alma; fáltame en él aire que respirar. Más, más y cada vez más; quiero ser yo, y sin dejar de serlo, ser además los otros, adentrarme a la totalidad de las cosas visibles e invisibles, extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo. De no serlo todo y por siempre, es como si no fuera, y por lo menos ser todo yo, y serlo para siempre jamás. Y ser yo, es ser todos los demás. ¡O todo o nada! ¡O todo o nada! ¡Y qué otro sentido puede tener el «ser o no ser»! To be or no to be shakesperiano, el de aquel mismo poeta que hizo decir a Marcio en su Coriolano (V, 4) que sólo necesitaba la eternidad para ser dios; he wants nothing of a god but eternity? "

Somos conciencia que se manifiesta a través del pensamiento que es eterno como los dioses. Unamuno cita a Calderón; “la vida es un sueño” y a Shakespeare; “estamos hechos de la madera de los sueños”. Unamuno se cuestiona; ¿qué otro sentido puede tener el ser o no ser? Si somos conciencia, ¿cabe la posibilidad de que exista el “Yo personal puro” sin el soporte del cuerpo del hombre animal? En la obra “Ecce homo” Nietzsche afirma que Shakespeare no fue otro que Francis Bacon; ese parece ser el otro sentido de “ser o no ser”; ser sin haber sido.

Cuando busco mi fórmula suprema para Shakespeare, siempre encuentro que tan sólo ha concebido el tipo de César. Algo igual no se adivina, -se es o no se es. El gran poeta crea solamente desde su realidad – hasta el grado que después él ya no soporta su obra… Cuando he echado una mirada a mi Zarathrustra, camino media hora en mi pieza de aquí para allá, incapaz de dominar un insoportable combate de sollozos. -Yo no conozco una lectura más desgarradora que Shakespeare: ¡cuánto tiene que haber sufrido un hombre para necesitar de tal modo ser un bufón! – ¿Se entiende el Hamlet? No lo dudo, la certeza es lo que vuelve loco…Pero para eso hay que ser profundo, abismo, filósofo, para sentir así…Nosotros todos tememos ante la verdad…y lo confieso: estoy instintivamente seguro y cierto de que Lord Bacon es el autor, el auto torturador de ésta, la más siniestra especie de literatura: ¿qué me importa el lastimoso parloteo de las confusas y planas cabezas americanas? Pero la fuerza para la más poderosa realidad de visión no sólo es compatible con la más poderosa fuerza para la acción, para lo monstruoso de la acción, para el crimen -ella misma lo presupone…No conocemos ni por lo lejos lo suficiente de Lord Bacon, el primer realista en cada sentido de la palabra, para saber todo lo que él ha hecho, lo que ha querido él, lo que ha vivenciado él consigo…¡Y al diablo mis señores críticos!”

Al Sabio de Hegel el saber absoluto proporciona la satisfacción definitiva, pero ¿a caso el Sabio alcanza alguna vez la sabiduría? Por lo menos no en la filosofía. Para Bateille la belleza habita en el mundo, no en el entendimiento:

En efecto, la belleza del sueño está del lado del mundo, donde aún nada hay separado de lo que lo rodea, donde cada elemento, a la inversa de los objetos abstractos del entendimiento, está dado concretamente en el espacio y en el tiempo. Pero la belleza no puede actuar. Sólo puede ser y conservarse. Actuando ya no sería, porque la Acción destruiría de inmediato lo que ella es: belleza que no busca nada, que es, que rehusa degradarse pero se degrada por la fuerza del Entendimiento."

Debo confesar que me ha costado mucho trabajo entender lo anterior, y no logro aún descifrar lo siguiente. Aunque espero que algún día pueda entenderlo de tanto pensar en ello (Abeunt studia in mores).

Es decir -precisa Kojéve- que el pensamiento y el discurso revelador de lo real nacen de la Acción negativa que realiza la Nada anonadando al Ser: al ser-dado del Hombre (en la Lucha) al ser-dado de la Naturaleza (en el Trabajo que, por otra parte, es el resultado del contacto real con la muerte en la Lucha). Por consiguiente, el ser humano mismo no es otra cosa que esta Acción: es la muerte que vive una vida humana”

Y contrariamente a lo que afirma Savater, Bataille dice que el verdadero problema de Hegel no está en la muerte, sino en el sacrificio:

Del sacrificio, considerado desde la filosofía de Hegel, puedo decir esencialmente que en cierto modo el Hombre ha revelado y fundado la verdad humana sacrificando: en el sacrificio destruyó en sí mismo al animal, dejando subsistir de éste y de sí mismo sólo la verdad no-corporal que describe Hegel, quien hace del hombre -según la expresión de Heidegger- un ser para la muerte (Sein zum Tode), o- según la expresión del mismo Kojéve- “la muerte que vive una vida humana”.

Kojéve se da cuenta que “ciertamente la idea de la muerte no aumenta el bienestar del Hombre; no lo hace feliz y no le procura ningún placer.” Y se cuestiona si la satisfacción proviene de estar en lo Negativo de cara a la muerte. Bataille explica que de alguna forma la idea de la muerte se vincula con el placer; está en la raíz del erotismo, no hay placer humano sin una situación irregular, de la cual la más simple -dice Bataille- es la desnudez.

Por lo demás, la posesión estuvo asociada en su tiempo con la imagen del sacrificio: era un sacrificio cuya víctima era la mujer... Esta asociación de la poesía antigua está llena de sentido; se relaciona con un estado preciso de la sensibilidad en que el elemento sacrificial, el sentimiento de horror sagrado, se unió -cuando fue débil- a un dulce placer. De ahí también que el gusto del sacrificio y la emoción que producía nada tenían que pudiera parecer contrario al goce."

El sacrificio es un elemento de la fiesta e implica “el principio del goce humano, que excede y amenaza de muerte a quien se introduce en su movimiento.” El autor menciona la costumbre galesa e irlandesa del “wake”; se pone el ataúd de pie y el muerto era vestido con sus mejores ropas y sombrero de copa. La familia invitaba a los amigos quienes danzaban y bebían a su salud -me imagino que la de los invitados-. Aunque “se trata de la muerte del otro, pero en tales casos la muerte del otro es siempre la imagen de la muerte propia.”

El día de los inocentes se acostumbra a jugar bromas pesadas a los amigos y me cuestionaba sobre la razón por la que no se hacían bromas con la propia muerte. El comentario no fue bien recibido e incluso recibió fuertes críticas. La muerte siempre es algo que le pasa a los otros, nunca a uno.

Esta reacción paradójica podría responder al deseo de negar la existencia de la muerte. ¿Deseo lógico? Creo que no se trata de eso. En México, en nuestros días, es común considerar la muerte en el mismo plano que la diversión: se ven en las fiestas muñecos-esqueletos, caballitos-esqueletos, pero se une a esta costumbre un intenso culto de los muertos, una obsesión visible de la muerte."

A la luz de estas ideas, el poema de Santa Teresa de Jesús “Vivo sin vivir en mi” adquiere otra dimensión y para muestra está este fragmento:

Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza, no te tardes, que te espero, que muero porque no muero."

© Jorge Ikeda 2018