May 25, 2012

Sefer Yesirah

Alguna vez en la feria del libro del Palacio de Minería, un lector me vio hurgando entre los títulos y no sé si fue un falso halago para romper el hielo o verdaderamente le intrigó mi búsqueda, pero me recomendó el estupendo libro Una historia de la lectura de Alberto Manguel. En el primer capítulo que alegóricamente se titula “La última página”, el autor menciona que el texto hebreo más antiguo que aún se conserva, el Sefer Yezirah, dice que Dios creó al mundo mediante diez números o Sefirot y veintidós letras.

A partir de los Sefirot se crearon todas las cosas abstractas; y a partir de las ventidós letras todos los seres reales en los tres estratos del cosmos: el mundo, el tiempo y el cuerpo humano."

Y sobre el liber mundi, comentado en esta entrada al blog, Alberto Manguel dice:

El universo, en la tradición judeo cristiana, se concibe como un libro hecho de números y letras; la clave para entender el universo se halla en nuestra habilidad para leer adecuadamente esos números y esas letras y en saber cómo se combinan, para aprender, de esa manera, a dar vida a alguna parte de ese texto colosal, a imitación de nuestro Hacerdor."

El autor agrega un comentario entre paréntesis que dice:

Según una leyenda medieval, los eruditos talmúdicos Hanani y Hoshaiah estudiaban una vez a la semana el Sefer Yesirah y, mediante la correcta combinación de letras, creaban una ternera de tres años con la que luego se les preparaba la comida."

Aunque, según San Juan;“Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe”. En Los jeroglíficos de Sir Thomas Browne, Roberto Calasso opina que este proceso sólo se cumple si la palabra creada tiene la misma naturaleza que el logos creador, es decir; “que sea una lengua sagrada”.

Dios crea las cosas nombrándolas, pero solamente en el caso del hombre renuncia a este poder suyo. Sólo para el hombre se habla de un hacer sin nombrar. Dios hace al hombre de la arcilla y le insunfla el espíritu, pero ese espíritu es el poder mismo del nombrar, que de este modo se transfiere al hombre. El hombre no es un nombre, sino una matriz de nombres, y su relación lingüística con las cosas reproducirá en potencia la relación entre Dios y la creación."

Este libro de Roberto Calasso se vende como “el texto” que contiene “las claves para entender lo que más tarde desarrollará en libros ya legendarios como Ka, Las bodas de Cadmo y Harmonía o La ruina de Kasch.” En realidad, el libro de Alberto Manguel contiene las claves para entender Los jeroglíficos de Sir Thomas Browne. Por ejemplo; Calasso cita a Browne quien veía que los egipcios encontraron la forma de evadir la confusión de Babel ya que “ellos habían inventado una lengua de objetos y se comunicaban mediante las nociones comunes que se hallan en la naturaleza”. En el capítulo titulado “Lectura de imágenes”, Manguel explica:

Intentar leer libros en idiomas que no conozco -griego, ruso, cree, sánscrito- no me revelan nada, por supuesto; pero si el libro tiene ilustraciones, aunque no sea capaz de leer los textos que las acompañan, de ordinario le asigno un significado, aunque no necesariamente el que ofrece el texto."

© Jorge Ikeda 2018