June 21, 2012

Pensadores superficiales

La semana pasada terminé de leer el libro titulado The Shallows: What The Internet Is Doing To Our Brains. Al inicio del capítulo IX, Nicholas Carr cita a Sócrates quien decía que con la escritura la gente se volvió menos dependiente de la memoria al acostumbrarse a escribir sus pensamientos y a leer los pensamientos de los otros. Sócrates dijo eso en Fedro cuando habla sobre el Dios Theuth, que no es otro más que Hermes Trismegisto, a quien reconoce el haber descubierto el número, el cálculo, la geometría, la astronomía, el juego de damas y el de dados, y sobre todo las letras. Así que cuando el Hermes Trismegisto mostraba sus artes al rey Thamus de Egipto, éste las aprobaba o desaprobaba. Al llegar a las letras el dios Theuth dijo: “Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría.” Y el rey contestó:

¡Oh artificiosísimo Theuth! A unos les es dado crear arte, a otros juzgar qué de daño o provecho aporta para los que pretenden hacer uso de él. Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayoría de los casos, totalmente ignorantes, y difíciles, además, de tratar porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad."

De vuelta al comentario sobre el libro The Shallows: What The Internet Is Doing To Our Brains, el autor está consciente de la similitud entre lo que se decía de la escritura y lo que él sostiene sobre internet. Carr cita a Umberto Eco quien ha escrito sobre el eterno temor de que los nuevos logros tecnológicos destruyan algo que consideramos valioso. Pero en el caso de los libros, de la escritura en otras palabras, este temor ha resultado infundado. Los libros son un complemento de la memoria, la retan y la mejoran, y ha diferencia de la red internet, no la narcotizan. Carr opina que la red, en lugar de ser un complemento, es un suplemento de la memoria. Como un mea culpa debo reconocer que el propósito de este blog siempre ha sido recordar y el 22 de mayo de 2008 en este mismo blog citaba un refrán chino que reza: “La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria”. No sé si ahora el refrán se traduciría en “los bits almacenados en la más pobre memoria electrónica valen más que la mejor memoria biológica”. Nicholas Carr cita al columnista David Brooks, quien pensaba que la magia de la era de la información radicaba en la habilidad para saber más, pero se dio cuenta que en realidad sabemos menos. Pensar que la memoria puede ser delegada (outsourced) era algo impensable en la antiguedad. Para los griegos, la memoria era una diosa llamada Mnemósine. Para San Agustín la memoria era “vasta e infinita” y en el siglo XIX se decía que “el arte de recordar era el arte de pensar”. Para el autor, la memoria ha perdido su humanidad y Mnemósine es ahora una máquina. La wikipedia, parte importante de la memoria colectiva, menciona que Mnemósine también era un río en el Hades y corría paralelo al río Lete, del que los muertos bebían para olvidar sus vidas pasadas antes de reencarnar. Los ríos de información que fluyen por la red son como las aguas del Lete que nos hacen olvidar nuestras vidas pasadas.
El mayor problema que Nicholas Carr identifica está relacionado con la plasticidad del cerebro y la forma en que el mismo cerebro se adapta a los nuevos medios tecnológicos, lo que nos ha convertido en shallow thinkers.

© Jorge Ikeda 2018