July 9, 2012

Corruptissima re publica plurimae leges

Tal parece que Stephen Holmes y Cass R. Sunstein se oponen a la máxima de Tacitus sobre la relación entre la corrupción del Estado y el número de leyes. Los autores en su libro El costo de los derechos se preguntan si la crisis moral en la que se encuentra inmersa la sociedad estadounidense se da por causa de la excesiva cantidad de derechos que disponen los estadounidenses. Los autores contestan esta pregunta en sentido negativo y dan varias razones para ello. Argumentan que a través del tiempo los individuos han sido egoístas, han descuidado sus deberes, actúan de forma desconsiderada e ignoran los problemas serios de los demás; y no sólo en los Estados Unidos de América, sino también en otros países con menos derechos. Entonces, no es posible atribuir a la existencia de derechos la actitud de los ciudadanos. Aunque tampoco los autores desconocen las razones de quienes argumentan que la Corte Warren, al derramar tantos derechos sobre la población y la irresponsable protección de estos derechos por parte del gobierno, contribuyó al “irresponsable descuido de las obligaciones por parte de la población”.

Si se interpretan como inmunidades negativas a la influencia del gobierno o como reclamos no negociables, los derechos pueden en efecto convertirse en fórmulas que fomentan la irresponsabilidad."

Es decir, no pero sí. Si se interpretan mal o son malentendidos, se fomenta la irresponsabilidad social, y ya conocemos la oposición de los autores a considerar los derechos como “absolutos” por su costo. Otro de los argumentos es que los derechos son correlativos a las responsabilidades, aunque por la heterogeneidad de los derechos tampoco es posible encontrar una responsabilidad para cada derecho.

Su dependencia mutua, su esencial inextricabilidad, hace que resulte poco plausible decir que se "ignoran" las responsabilidades porque los derechos "han llegado demasiado lejos"

Los autores mencionan que en los Estados Unidos no es posible recurrir a los tribunales para cobrar una apuesta, pero sí por un incumplimiento de una promesa. ¿De qué depende esta consideración? De la responsabilidad social. El que los esclavos, por ejemplo, no pudieran poseer bienes o celebrar contratos ni cuidar a sus propios hijos, no contribuía a la responsabilidad social.

La responsabilidad social no florece en las sociedades en las que los derechos liberales son débilmente exigidos, es decir, donde abundan las conductas predatorias entre extraños. Por el contrario, la historia parece indicar que la ausencia de derechos es el mejor caldo de cultivo para la irresponsabilidad individual y social."

Y quien pide mayor responsabilidad, “articula públicamente e impone de manera coercitiva montañas de prohibiciones legales”. Entre los ejemplos mencionados por los autores están las reglas contra la degradación del medio ambiente, contra los lugares de trabajo peligrosos o contra el acoso sexual a las mujeres en sus lugares de trabajo.

Cuando el derecho estadounidense impone la responsabilidad social, por lo común no lo hace sobre la base de un código de conducta ideal. Las leyes de los Estados Unidos generalmente imponen responsabilidades como contrapartida, o como condición previa, de los derechos."

Aunque los autores reconocen que las leyes estadounidenses conceden el derecho de hacer cosas moralmente indeseables, esto es una característica esencial de todo régimen liberal y de cualquier país libre.

Los derechos no sólo implican responsabilidades frente a otros poseedores de derechos, sino que los propios poseedores de derechos a veces se vuelven más responsables en virtud del ejercicio de sus derechos."

Ahora viene a mi mente el Seguro Popular y el Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES) como ejemplos que no promueven la responsabilidad social. Los poseedores de derechos o derechohabientes son perjudicados por la portabilidad de derechos de protección social, de forma que un beneficiado por el Seguro Popular ahora puede hacer valer sus derechos sobre las ya saturadas instituciones de seguridad social de los trabajadores al servicio del Estado y de los particulares (ISSSTE e IMSS).

Y en esa parte me gustó el ejemplo que los autores utilizan sobre la propiedad colectiva:

Si todos son dueños de todo, entonces en cierto sentido nadie es dueño de nada. Una de las consecuencias de esta triste situación es que, en un sistema de propiedad colectiva, los costes del derroche se difunden amplia y catastróficamente por toda la sociedad. Cada individuo en posición de mantener y reparar bienes tiene poco que perder con su deterioro y casi nada que ganar con su mantenimiento."

Volviendo al caso de los servicios de seguridad social, quienes comparan la iniciativa del Presidente Obama en los EEUU (Obama Care), con la universalidad de los derechos de seguridad social en México están confundiendo la magnesia con la gimnasia. El estudio de la constitucionalidad de la iniciativa Obama Care versaba sobre la obligatoriedad de contratar un seguro médico, y no sobre la facultad para inscribirte en el Seguro Popular que es gratuito para algunos segmentos de la población o subvencionado para los otros segmentos. En los Estados Unidos, si el ciudadano no contrata un seguro médico se hace acreedor a una sanción. En México, si el ciudadano no contrata un seguro médico no pasa nada, se puede inscribir hasta el mismo día que requiera el servicio y el gobierno se lo ofrece gratis. ¿Cuál de los dos sistemas fomenta la responsabilidad social?

© Jorge Ikeda 2018