July 19, 2012

La seguridad social y los liberales

Una de las ideas que prevalece a lo largo del libro El costo de los derechos de Holmes y Sunstein es que mientras en la aldea haya hambre, no pueden estar tranquilos en el castillo. Los autores recuerdan el origen prudencial, “antes que moral o humanitario”, de la asistencia social. Los ricos bien podían pagar mejores médicos que los pobres, pero no podían defenderse de las enfermedades que los diezmaban.Para quienes argumentan que los “derechos de bienestar” desalientan el trabajo productivo, los autores citan nada menos que a Adam Smith, quien dijo que:

No parece muy probable que los hombres en general trabajen mejor cuando están mal alimentados que cuando comen bien, cuando están desanimados que cuando están con buen ánimo, cuando enferman a menudo que cuando generalmente gozan de buena salud."

En lo Estados Unidos, los autores citan a Theda Skocpol quien asegura que el Estado benefactor surgió del amplio sistema de beneficios para los veteranos de la Guerra de Sececión. Durante la guerra la sociedad debe hacer grandes sacrificios y después de ella debe llevar a cabo programas asistenciales para los veteranos. Holmes y Sunstein sostienen que este proceso se entiende mejor “si interpretamos los derechos en general como pactos, como concesiones otorgadas a grupos cuya cooperación es deseable o necesaria.” Aunque los autores no establecen un vínculo entre la seguridad social y la delincuencia, si aseguran que “El empleo regular y la propiedad de viviendas reducen el nivel de inestabilidad social y los delitos violentos.” Menciono lo anterior, porque en esta entrada al blog contradecía esta tesis de Massimo Pavarini, argumentando que si así fuera no se explicaría cómo Japón sin un sistema asistencial tenía los mismos índices delictivos que Suecia. En el blog de Alberto Matsumoto éste comenta que:

Si observamos las estadísticas de los asociados al sistema médico (seguro de salud) se puede consignar que casi 126.8 millones están en algún seguro, sea el de los autónomos, el de las empresas, para el de los funcionarios públicos, etc."

Es decir, el esquema de seguridad social público es prácticamente inexistente, y para los trabajadores es muy costoso debido a la índole privada. Pero tal vez mi argumentación sea del tipo del ratón de Michigan o de la tribu bongo-bongo que se comentó en esta entrada. Aún así, ello no explicaría porqué en México se ha aumentado el gasto en asistencia social y a la par han aumentado los índices delictivos a escalas sin precedente. Los autores también citan a John Stuart Mill quien escribió que:

...puesto que el Estado necesariamente debe proveer la subsistencia al delincuente pobre mientras éste sufre su castigo, no hacer lo mismo por aquellos pobres que no han delinquido equivale a premiar el delito."

Hoy terminé de leer este libro que bien tuvo a recomendarme el doctor José Roldán Xopa, quien también me comentaba en el twitter que:

@jorgeikeda Me queda la impresión de que uno de las insuficiencias de Ferrajoli es su elemental apreciación de los costos."

Aunque Ferrajoli no estima los costos de los derechos, me parece que tampoco deja de lado la estimación de las penas de tal forma que inhiban el delito o disminuyan la violencia. Ferrajoli dice en Derecho y Razón. Teoría del garantismo penal:

Un sistema penal, diremos en efecto, está justificado sólo si la suma de las violencias -delitos, venganzas y castigos arbitrarios- que está en condiciones de prevenir es superior a la de las violencias constituidas por los delitos no prevenidos y por las penas establecidas para éstos."

© Jorge Ikeda 2018