August 3, 2012

Progresividad

En la entrada anterior decía que la idea del constituyente permanente era problemática porque implicaba la ausencia de límites a lo que se podía cambiar en la Constitución. En la aportación de Luis Daniel Vázquez y Sandra Serrano a la obra La reforma constitucional de derechos humanos: Un nuevo paradigma encontré que sí hay un límite a lo que se puede modificar o adicionar y está contenido en el artículo 1o, párrafo tercero, de la CPEUM;

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley."

Los autores dicen que la progresividad implica tanto gradualidad como progreso. La gradualidad no significa que la efectividad de los derechos humanos se logre de una vez y para siempre, sino que es un proceso que requiere definir metas a distintos plazos. La progresividad hace referencia al mejoramiento de la condiciones de los derechos humanos a través del cumplimiento de las metas mencionadas anteriormente.

La progresividad comprende la prohibición de regresividad; “una vez logrado el avance en el disfrute de los derechos, el Estado no podrá, salvo en ciertas circunstancias, disminuir el nivel alcanzado.” Lo que quiere decir que, si el constituyente permanente decide modificar o adicionar algo a la Constitución, ésto se podrá hacer siempre y cuando no implique un retroceso al avance de los derechos humanos. Y como ya se resolvió la cuestión del amparo contra reformas constitucionales, que se cuiden los sátrapas con lo que quieran modificar o adicionar a la Constitución.

© Jorge Ikeda 2018