August 18, 2012

Ferrajoli, el villano favorito.

Acabo de leer la ponencia de Ana Micaela Alterio titulada “El ius-constitucionalismo de Luigi Ferrajoli desde una mirada política” que impartió en el contexto del Primer Encuentro de Jóvenes Investigadores de la Sociedad Española de Filosofía Jurídica y Política: Neoconstitucionalismo en tiempos de postdemocracia. Y la ponente encuentra una contradicción entre el constitucionalismo jurídico y el político en Ferrajoli. Ana Micaela Alterio argumenta que el primero designa un sistema jurídico y/o “una teoría del derecho ancladas en la experiencia histórica del constitucionalismo del siglo pasado” que se caracterizó por la rigidez de las constituciones de la segunda postguerra, y el segundo que caracteriza “una practica y concepción dirigida a la limitación de los poderes públicos en garantía de determinados ámbitos de libertad”. Me parece que es la misma contradicción que Josep Aguiló Regla describe cuando dice que al tiempo que se legitimiza un régimen político por el respeto a los derechos fundamentales, se les considera límites a la actuación del poder político. La ponente critica que Ferrajoli al limitar el ejercicio de la autonomía de las personas y de los pueblos a la esfera de lo decidible impide que se vuelva a pronunciar en el futuro y que ésto orille a los movimientos sociales a buscar el cambio por la vía armada. Aunque más adelante reconoce en la postura de Ferrajoli la permisividad de las modificaciones constitucionales cuando éstas representen un avance a los derechos. En este punto centra su crítica en que la teoría de Ferrajoli no explica las constituciones ecuatoriana y boliviana. Para ella representan un avance de derechos sociales, aunque sean un retroceso en términos del paradigma anterior. Incluso califica la teoría Ferrajoliana de elitista, comparándola con lo dicho por Pisarello; “como un método para la selección de elites”.

De ahí, la concepción de Ferrajoli de una democracia "sustancial" que no necesita a las mayorías más que para elegir a unos representantes, que por lo demás, sólo pueden discutir aquello que no es fundamental, resta valor a la autonomía personal y colectiva de manera injustificable."

Ferrajoli ha aclarado que la teoría de la democracia que maneja en Principia iuris, y sobre la que Ana Micaela Alterio elabora su crítica, vale para la teoría de la democracia pero no, para la teoría del Derecho (y que su concepción de democracia se identifica con el Estado Liberal del siglo pasado y que es diferente a su planteamiento del Estado constitucional de Derecho). Aun así y suponiendo que ese fuera el ideal ferrajoliano, al no estar en juego los derechos fundamentales, esta condición facilitaría el cambio de liderazgo político. No importaría si llegara un líder carismático de la izquierda o un populista de derecha, siempre y cuando se respetaran los derechos fundamentales. La rigidez de la constitución tampoco ha sido un obstáculo para hacer una interpretación de la Constitución acorde a los tiempos. Ana Micaela Alterio parece reclamar a Ferrajoli su falta de reconocimiento de la contradicción existente entre declararse no congnoscitivista y relativista racionalista. Aunque en Dos modelos de constitucionalismo, obra que tuvo a bien recomendarme el doctor José Roldán Xopa, Ferrajoli aclara que:

En cuanto a mi no cognitivismo ético, el mismo no es en absoluto incompatible con el reconocimiento de los valores éticos-políticos sobre los que se fundamentan los ordenamientos de nuestras democracias constitucionales y, como reflejo, también las teorías de la democracia que tienen como referentes empíricos a esos ordenamientos. Mi metaética anticognitivista entraña solo que esos valores no consisten en la "verdad", sino en fundamentos ético-políticos o de "justicia":fundamentos, por lo demás, que he tenido muchas veces ocasión de identificar con la paz, la igualdad, la diginidad de la persona y la protección de los más débiles."

© Jorge Ikeda 2018