November 1, 2012

El canto de las sirenas

Según Roberto Calasso en su obra K; el mayor homenaje que Kafka hizo a la literatura occidental fue dedicarle once líneas a Sancho Panza y como cincuenta a Ulises. Tanto Sancho Panza como Ulises se salvaron recurriendo a distintos métodos; Sancho Panza inventó al Quijote, Ulises se amarró al mástil y se puso cera en los oídos. En el texto “El precompromiso y la paradoja de la democracia”, Stephen Holmes utiliza la analogía con la historia de Homero para explicar el constitucionalismo:

Los ciudadanos necesitan una Constitución, así como Ulises necesitó que lo ataran al palo mayor. Si se permitiera a los votantes realizar sus deseos, inevitablemente naufragarían. Al atarse a unas reglas rígidas, pueden evitar tropezarse con sus propios pies."

Stephen Holmes también utiliza la alegoría de la Odisea para asegurar que la rigidez de la Constitución permitió la supervivencia de los Estados Unidos. Si se hubiera refundado la nación cada 20 años con una nueva Constitución,como pretendía Jefferson, probablemente no existirían, o serían Estados pero no Unidos.

Al atarse al palo mayor, Ulises pudo gozar de un hecho (el canto, sin el naufragio) que de otra manera no habría podido experimentar. Sin embargo, su estrategia de autoincapacitación preventiva no es precisamente análoga a la formación y ratificación de una Constitución. Por ejemplo, si en los Estados Unidos los que estructuraron la Constitución no hubiesen “atado” a sus sucesores, no habría habido nación. Por ello, a los estructuradores también se les llama los fundadores. Ulises se ató a sí mismo, pero no se encontró a sí mismo."

Según Holmes, Madison estaba plenamente conciente de la unicidad del momento histórico, de las irrepetibles condiciones que permitieron la creación de aquel país y de la unión que surgió por el odio común que sentían hacia los británicos. Aunque en la intepretación de Kafka, Ulises fue el único de su tripulación que no puso cera en sus oídos. Surgen, entonces, dos versiones del mismo hecho; Ulises creyó que las sirenas habían cantado y, simplemente, el canto no penetró la cera de sus oídos o, Ulises no escuchó nada e hizo como si le hablara la virgen. Para mayor redundancia, Calasso afirma que Ulises también fue el único que, habiendo superado la dura prueba, no hizo alarde de ello. De todas las intepretaciones que se le puede dar a este hecho, el autor florentino destaca esta última:

Existe, en fin, una última hipótesis, la más temeraria y más aparentemente blasfema, cuando es en verdad la más devota, según la cual Ulises «en realidad se dio cuenta de que las Sirenas callaban y opuso a éstas y a los dioses aquella versión ficticia ya referida tan sólo, por así decir, como escudo protector».

Y así Ulises contribuyó al mito del canto de las sirenas, de la misma forma en que construímos el mito de la Constitución. Para homologar la conducta de Ulises, no prestemos oídos sordos a los derechos consagrados en la Constitución, transgrediéndolos sólo para descubrir qué pasa o qué no pasa. Cuando las sirenas callan, la Constitución es “aquella versión ficticia ya referida (…) como escudo protector”. Cuando cantan, nos arriesgamos a sufrir el nefasto destino de quienes caen presa de sus pechos como torbellinos. La limitación va en dos vías; la impuesta al gobierno y la autolimitación que permite el autogobierno. Holmes concluye que:

Las constituciones no sólo limitan el poder, también pueden crear y organizar el poder, así como dar al poder cierta dirección. Y lo más importante de todo, el gobierno limitado puede servir al autogobierno, ayudando a crear ese “ego” (o unidad nacional) que se encarga de gobernar. El hecho de que el constitucionalismo pueda contribuir a la formación de naciones es poderosa prueba de que tiene una función positiva, no sólo una negativa."

Esta reflexión también funciona para nuestro caso, la actual Constitución surgió de una lucha armada en la que además se forjó nuestro país como nación. Sirva la moraleja para quienes pugnan por una nueva Constitución.

© Jorge Ikeda 2018