November 27, 2012

¿Se requieren más abogados?

No hace mucho leí en el diario The Washington Post el artículo titulado “Will law school students have jobs after they graduate?” en el que se comenta la grave situación de desempleo en que se encuentran los abogados egresados de las prestigiosas universidades norteamericanas. El artículo menciona que de los 44 mil egresados de las universidades acreditadas por la American Bar Association (en adelante ABA), nueve meses después de haberse graduado sólo la mitad había encontrado trabajo. Las proyecciones del U.S. Bureau of Labor Statistics pronostican que en la presente década se requerirán 73,600 nuevos abogados en los EEUU, el problema es que tres años antes de ingresar a la mencionada década ya habían egresado 132,757 abogados. El autor del artículo, Bret Hartman, cita al profesor Paul Campos, de la Universidad de Colorado, quien impactado por el suicidio de un alumno suyo un día después de la graduación, se puso a estudiar el fenómeno. Según el profesor Campos, la culpa la tiene el programa federal de préstamos asegurados, que cubre cualquier monto de colegiatura. El AmLaw Daily, citado en el mencionado artículo, estima que para el año 2010 los graduados habían tomado 3 mil 600 millones de dólares en préstamos y los estudiantes que egresarán en la presente década y para los cuales no hay ningún trabajo, pedirán la nada modesta suma de 53 mil millones de dólares. Para el profesor Campos no es de ninguna manera defendible cargarle una deuda de 200 mil dólares a una persona por un título que vale menos que nada. En México las cosas no son muy distintas, si se consulta el Observatorio Laboral para entidades como el Distrito Federal, se tienen 13 vacantes con un salario promedio de $6,950.00 pesos. Si se revisan las colegiaturas de las escuelas de derecho, éstas rondan los 10 mil pesos mensuales (UP, $9,500.00; ITAM, $11,514.00; ITESM, $68,310 semestre, etcétera). No parece rentable la carrera de derecho. Y debido a la sobreoferta de abogados, el costo del servicio podría llegar a ser cero. El día del abogado me enviaron la foto de un taquero que ofrecía asesoría jurídica gratuita con la orden de tacos. Otros, como los que realizan trabajo meritorio en los juzgados, trabajan gratis con la ilusión de obtener una plaza remunerada. Ahora estoy leyendo el libro del profesor Tamanaha, titulado Failing Law School y que también es citado en el artículo mencionado anteriormente. Según el profesor Brian Z. Tamanaha, las Universidades también tienen la culpa porque falsean la información; anuncian altas tasas de empleo y salarios de tres dígitos cuando la realidad es distinta. El enfoque del profesor Tamanaha es mucho más amplio del que se puede lograr en un limitado artículo periodístico. Pero todo parece indicar que el proceso de formación de una elite de abogados hizo que las mismas Universidades dictaran las medidas para poder ser acreditadas por la ABA; que se incrementaran los costos de afiliación y se excluyera a las Universidades nocturnas o que proporcionaban educación a los hijos de migrantes y clases desfavorecidas. Si los profesores de las Universidades establecían los estándares de acreditación, era de esperarse que se sirvieran con la cuchara grande y de esta manera se establecieron altos salarios, pocas horas de clase y poca o nula investigación. La mayoría de los profesores se da el lujo de atender su despacho y dar clases como si fuera de medio tiempo pero cobrando sueldo completo. En el libro The end of lawyers? de Richard Susskind el problema se analiza desde otra perspectiva. Cuatro ideas generaron la citada obra: 1) De manera análoga en que las nuevas tecnologías, los métodos de producción y las innovaciones acabaron con el gremio de los artesanos, “los abogados podrán desaparecer de la sociedad como los artesanos lo hicieron durante siglos.” 2) La segunda idea tiene que ver con el papel del abogado en la sociedad, que lejos de dar asesoría legal, se dedican a ser confidentes, consultores y hasta terapistas. Otros reconocen que su actividad primordial es la administración de proyectos, y que esto responde a los requerimientos y cambios en el mercado. De tal forma que en realidad la sociedad requiere de unos cuantos ingenieros legales (legal knowledge engineers) que se dediquen a estandarizar, sistematizar y empaquetar la ley. 3) La tercera idea es que nadie se preocupa por las futuras generaciones de abogados o cómo será la profesión en el futuro. La enseñanza del derecho no ha cambiado en 200 años y no tiene perspectivas de cambio. 4) Finalmente, la cuarta idea tiene que ver con el proceso de desintermediación o quitar al abogado de en medio, la desregulación de la profesión hará que las tareas que hoy realiza el abogado, en el futuro las realicen no abogados. Y si nos atenemos a lo que Andrew McAfee argumenta en su plática en TED “Are droids talking our jobs?” sobre algoritmos que escriben artículos no medianamente bien, sino perfectos. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que los algoritmos puedan estructurar sus demandas perfectamente?

© Jorge Ikeda 2018