January 7, 2013

¿Vendrán los políticos de Marte?

(Publicado originalmente en Guayabitodice.com)

Francisco Arroyo Vieyra (@farroyov), Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, presentó la semana pasada una propuesta que representa un retroceso al avance de los derechos humanos en nuestra Constitución.

En la exposición de motivos de la iniciativa, el diputado priista encuentra una contradicción entre el párrafo primero y el párrafo segundo del primer artículo de nuestra Constitución. Y, según sus argumentos, es obligación del legislador resolver la aparente contradicción para facilitar el trabajo al juzgador (o su tonta cabecita pensará que el juzgador no ha podido encontrar una solución a un problema inexistente).

El diputado Arroyo advierte que de la lectura del primer párrafo del artículo en cuestión se desprende que los derechos humanos previstos en la Constitución y en los tratados internacionales no podrán suspenderse ni ser restringidos, salvo los casos y bajo las condiciones que la Constitución establece. Y en su opinión, la interpretación conforme, y el principio pro persona están en contradicción con lo anterior. En su iniciativa explica que la interpretación conforme y el principio pro persona se tratan “de una interpretación a la luz de todas las normas en materia de derechos humanos signadas por México en el ámbito internacional, en la que el derecho humano debe garantizarse de acuerdo con el ordenamiento que más favorezca al ser humano.” El diputado asegura que si esto último se toma de forma aislada, se dejan de lado “realidades y principios previstos para sociedades concretas en las que se interpreta el derecho”.

Este razonamiento deviene en una trampa argumentativa o tautología que resulta verdadera bajo cualquier interpretación, vamos, es como decir que como el agua moja hay que usar paraguas, ¿y si no está lloviendo?

¿Por qué es una trampa argumentativa? Pues como bien dice la iniciativa; “si se toma de forma aislada”, pero, se le olvida al señor diputado que está expresamente prohibido por la Constitución tomarlo de forma aislada. El tercer párrafo del artículo en comento señala que todas las autoridades, incluyéndolo a él, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Y al buen entendedor, poca palabras.

El diputado propone agregar una oración al párrafo segundo que dice así; “De existir una contradicción de principios entre esta Constitución y los Tratados Internacionales de los que México sea parte, deberá prevalecer el texto constitucional, conforme a lo previsto en su artículo 133.” Y con esto termina de golpe y porrazo con el principio pro persona que, como dice la Constitución, si el tratado internacional provee la protección más amplia, se aplica el tratado. ¿Porqué restringir a esta camisa de fuerza a los Derechos Humanos? ¿Será por las nuevas realidades de las que habla en su iniciativa? ¿Porque las #TortasDePeña resultan insuficientes y hace falta el garrote?

Además, nuestro varias veces legislador interpreta erróneamente que el artículo 133 constitucional está en contradicción con el primero, nada más equivocado. El artículo 133 establece la supremacía constitucional, y si es la misma Constitución la que explica qué hacer en caso de que la protección de un derecho humano sea más amplia en un tratado internacional que en ésta, no está éste por encima de la Constitución. De verdad que no hay que ser un genio para entender esto.

La mayoría pensamos que los políticos son el origen de nuestros problemas, pero los políticos no son de Marte. Provienen de la sociedad mexicana y su falta de preparación sólo es un reflejo de nuestras carencias. Tal vez el diputado no sea un incapaz o le falte preparación como al resto de los mexicanos, tal vez se está pasando de listo y esconde detrás de él un lindo garrote.

© Jorge Ikeda 2018