January 9, 2013

Imposibilidad relativa

En el texto Problemas de fundamentación del constitucionalismo, Juan Carlos Bayón cuestiona la concepción de los derechos como triunfos sobre la mayoría y se pregunta sobre el tipo de mayoría (¿simple? ¿calificada?). Y asegura que:

...el que la mayor parte de los textos constitucionales no consagren la inmodificabilidad absoluta de los derechos fundamentales -y,por consiguiente, no excluyan por principio la posibilidad, aun meramente teórica, de utilizar el procedimiento de reforma constitucional para suprimirlos- es algo que, desde este punto de vista, debería considerarse criticable (y, de hecho, entender efectivamente que es inaceptable es lo que lleva a algunos autores a postular la existencia de límites materiales implícitos al poder de reforma en constituciones que explícitamente no establecen ninguno)."

Si bien nuestra Constitución no contempla la inmodificabilidad absoluta, si la prevee de manera relativa. En seguida explicaré el porqué, no sin antes plantear el contexto. El diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, propuso modificar el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para eliminar el principio pro persona. En mi colaboración al sitio guayabitodice.com, criticaba la desafortunada fórmula de aislar el principio pro persona para tratar de establecer una supuesta contradicción entre el primer y segundo párrafo del artículo primero de la Constitución, y también del artículo primero con el 133 constitucional. Ahí mencionaba que los principios de interdependencia e indivisibilidad impiden que se considere de esa manera a los derechos humanos. En la carta abierta que Geraldina González de la Vega publicó en varios medios electrónicos (desconozco si en impresos también), se menciona, no sin razón, que el principio de progresividad también impide esta reforma constitucional. El tercer párrafo del artículo primero constitucional establece:

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tiene la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la Ley."

El principio de progresividad señala que se pude avanzar, todo lo que se quiera, en la consecución de los derechos humanos, pero también establece la prohibición de regresividad, es decir, no se puede retroceder. Por esa razón argumentaba que existe una imposibilidad relativa de reforma constitucional, porque se puede avanzar, pero no retroceder. El diputado que desafortunadamente preside la Cámara de Diputados, con su intentona reforma, transgrede el texto constitucional y falta a su obligación de de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Sucede un poco como en el texto de Bayón; aunque la Constitución diga que no, -y porque no lo dice explícita, sino implícitamente- el congreso dice que sí, -aun a sabiendas de que transgrede la Carta Magna- y se materializa la reforma -aunque exista un límite material para ello-. Invito a quienes lean estas líneas a que se opongan a la modificación y suscriban la carta abierta arriba mencionada, y lo pueden hacer aquí.

© Jorge Ikeda 2018