January 11, 2013

Constitución garantista

En el texto “Problemas de fundamentación del constitucionalismo”, Juan Carlos Bayón cita a Ferrajoli, un poco para refutarlo, y menciona:

De ahí que alguien como Ferrajoli, tras haber afirmado con contundencia que "una vez estipulados constitucionalmente, los derechos fundamentales no son una cuestión de mayoría y deberían estar sustraídos también al poder de revisión", se sienta en la necesidad de precisar: "o mejor, debería admitirse sólo su ampliación y nunca su restricción, ni mucho menos su supresión"."

Y si nos referimos a nuestro texto constitucional, Ferrajoli estaría hablando de la progresividad. No se trata de que los derechos fundamentales estén totalmente excluídos del poder de decisión de la mayoría -en la cita Ferrajoli también habla del poder de revisión- sino que éstos pueden reformarse para ser ampliados, pero nunca restingidos ni suprimidos. Ahí donde Bayón ve que la teoría ferrajoliana trastabillea, sólo habita la congruencia. Entiendo que Bayón atribuye las ideas de Ferrajoli a la teoría de la justicia, y de que él analiza el problema desde la teoría de la autoridad, pero en este punto no hay forma de no estar de lado de Ferrajoli. En uno de los párrafos de la Carta Abierta titulada “El artículo primero constitucional en peligro” dice:

La reforma al artículo 1° refuerza el carácter garantista de nuestra Constitución y amplía de forma importante el catálogo de derechos humanos vinculantes directamente ante nuestras autoridades, logrando la sistematización jurídica de todas aquellas normas que tienen carácter fundamental por tratarse de derechos humanos y que no se encuentran en el texto fundamental."

Por supuesto que este párrafo habla de la reforma del 10 de junio de 2011 y no de la ominosa propuesta de reforma del diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra. En el texto de Miguel Carbonell titulado “Luigi Ferrajoli: teórico del derecho y de la democracia” casi al final del texto el autor asevera:

La tarea del lector de Ferrajoli no termina cuando cierra la última página de cualquiera de sus libros. Como sucede con la lectura de los autores clásicos, la obra de Ferrajoli nos incita a seguir pensando y a llevar sus postulados más allá de la mera contemplación: hacia nuevos y más altos paradigmas y discusiones (dado que, como el mismo autor reconoce, el modelo del Estado constitucional todavía tiene forma embrionaria en muchos sentidos), pero sobre todo hacia la realidad, claramente deficitaria respecto a los elementos mínimos que deben existir en todo régimen jurídico democrático."

Me pregunto si el diputado Arroyo habrá escuchado hablar alguna vez, aunque sea por error, de Ferrajoli.

© Jorge Ikeda 2018