January 14, 2013

Chantaje Criminal

(Publicado originalmente en Guayabitodice.com)

El Pacto por México busca implementar un esquema de Policias Estatales Coordinadas, y ello quiere decir que las policias municipales se conviertan en “policías de proximidad para cuidar los barrios, unidades habitacionales, mercados, zonas turísticas y otros espacios públicos”. Algo así como policía de barrio con todo y su temible cachiporra.

Se pretende que las policías estatales asuman TODAS las labores de seguridad pública, “bajo un sistema de homologación de funciones y capacidades” y la relación con las policias municipales será de coordinación, o mejor dicho, de sumisión. Esto lo dice el compromiso 75 del Pacto por México.

Toda esta utopía sin reformar el artículo 115 constitucional que en el inciso h, del apartado III, establece que es facultad del municipio, en los términos del 21 constitucional, la seguridad pública, la polícia preventiva municipal y de tránsito.

El Gobernador de Morelos, presto a unirse a las mejores causas, ha presionado a los municipios para que cedan sus facultades, no sin dejar de resaltar que si lo hacen será voluntariamente (a fuerzas). Desde la pasada administración se aprobó una ley de nombre kilométrico; “Ley Estatal para la Asunción del Gobierno de la Función de la Seguridad Pública de los Municipios y las Policias Preventivas Municipales y de Tránsito”.

En la exposición de motivos de dicha ley, además de justificar la necesidad de esta medida, se cita al célebre exalcalde de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós, quien al ser cuestionado sobre la falta de personal inmortalizó sus palabras en esta original frase; “más vale solo que mal acompañado.” Y desafortunadamente así estuvimos, solos. ¡Qué Dios los proteja y acompañe!

El artículo 2 de dicha ley establece que una vez celebrados los convenios entre el Estado y los Municipios, éste podrá asumir las funciones de dirección, manejo, operación, supervisión y control de la función de la seguridad pública municipal.

Y en el catálogo de propósitos y buenos deseos del artículo 3, se menciona el tan conocido mando único, la reducción de la incidencia delictiva, la optimización de las labores, el hacer más eficiente la capacidad de respuesta y todas las demás que acuerden el Municipio y el Estado, siempre y cuando no colculquen los propósitos de dicha ley o vayan en contra de otras disposiciones legales; como ayudar a cruzar la calle a ancianos o a cargar las bolsas del mandado a las señoras.

El inciso a del artículo 4 de la misma ley dice que la asunción podrá ser total o parcial, de la función de la seguridad pública, policia preventiva municipal y de tránsito municipal. El inciso b, así como de pasadita, dice que será de coordinación cuando lo preste de manera conjunta el Estado y el Municipio (claro, con los policias armados con sus poderosas cachiporras).

¿Puede el Estado obligar a los municipios a ceder sus facultades? En teoría, no; pero en la práctica lo hace y lo está haciendo. A los municipios no les ha renovado sus permisos para portar armas. El apartado XIX del artículo 35 de la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Morelos establece que es facultad de la Secretaria de Seguridad Pública; “Vigilar y controlar el uso, portación y adquisición de armas de fuego de los diferentes cuerpos policiales de los municipios y de la corporación estatal bajo su mando y que se encuentren registradas en la licencia oficial colectiva correspondiente;”

Y asegura el Secretario de Gobierno que no les han entregado las armas porque no hay policías, y cuando los hay, que están coludidos con la delincuencia, que no saben leer o escribir, o que les apestan los pies. Cuando en realidad lo que quieren es invitarlos a firmar un bonito convenio de colaboración.

Lamentablemente, el 4 de enero asesinaron al director de policía de Amacuzac, no al de Mazatepec (como oportunamente reportaron #LosLentesdeGraco), y por lo menos a uno de sus escoltas, quienes por cierto, iban armados sólo con mentadas de madre, al fin que esas también duelen…

En fin, así la seguridad pública para los morelenses.

© Jorge Ikeda 2018