March 11, 2013

Hombricidio

(Publicado originalmente en Guayabitodice.com)

Nuestro amado líder y gobernador del Estado, haciendo gala de una ignorancia supina, reclamó a las mujeres en su día que no supieran distinguir entre los homicidios de las mujeres y el delito de feminicidio. Faltas de ignorancia, como diría Cantinflas si viviera.

Según el portal de noticias Provincia, en su nota titulada ¨Cuestiona Graco feminicidios en Morelos¨ del 8 de marzo, el amado líder dijo que: “Yo les pido más responsabilidad a esas organizaciones que contabilizan como si fueran feminicidios a todos los casos de mujeres, tenemos que atender y distinguir que feminicidio es un crimen de odio y hay que distinguirlo del homicidio como un asunto general, porque entonces tendríamos hombricidios y hay que distinguir cuáles son los hombricidios”

La desbordada sapiencia del amado líder nos regala un nuevo delito denominado hombricidio. Casi les puedo asegurar que en el día internacional del hombre el Congreso del Estado recibirá la iniciativa correspondiente para que se adicione el artículo 213-bis al Código Penal del Estado que establezca: “Comete el delito de hombricidio aquella fémina que prive de la vida a un hombre por odio o mero capricho.” Este nuevo delito buscará disminuir la violencia que, en razón de su género, sufre la mayoría silenciosa de hombres golpeados.

Patsilí Toledo Vásquez explica que el concepto de feminicidio es complejo, ya que “engloba una serie de fenómenos que van desde la violencia sistémica y la impunidad, hasta el homicidio de mujeres por el simple hecho de ser mujeres.” Y el odio, agregaría el amado líder, ya que sin odio no hay feminicidio, según Graco.

¿Qué sabe Patsilí sobre feminicidio, si sólo realizó el informe del mismo título para la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos? Aunque tenga un Doctorado en Derecho Público de la Universidad Autónoma de Barcelona, nuestro amado líder cuenta con una estrella de buen comportamiento en el jardín de niños, un certificado de preparatoria y asegura haber visitado, alguna vez, la Facultad de Derecho de la máxima casa de estudios.

La anécdota se prestaría a chunga, si no fuera porque de enero al día de hoy, las organizaciones que buscan la erradicación de la violencia contra las mujeres contabilizan 31 muertas por esa razón (Proceso, 8 de marzo de 2013).

Y en el día internacional de la mujer, las organizaciones reclamaron al gobernador la promesa incumplida de activar la alerta de violencia contra las mujeres prevista para el caso y contemplada en el artículo 37 de la Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia para el Estado de Morelos. La alerta de violencia contra las mujeres es un mecanismo por el que se crea un grupo de trabajo estratégico que tiene por objeto analizar y determinar las acciones procedentes y “la instancia de la Administración Pública Estatal que será responsable del seguimiento de las acciones correctivas vinculadas a la alerta de violencia contra las mujeres.”

La respuesta de Graco me recuerda la fallida argumentación de México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso González y otras vs. México, mejor conocido como “campo algodonero”. En este caso, los cuerpos sin vida de las jóvenes Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez fueron encontrados en un campo algodonero de Ciudad Juárez el 6 de noviembre de 2001. El Estado mexicano argumentó que no habían participado agentes del Estado, ¿cómo sabía si no habían investigado? ¿Qué no es obligación del Estado proteger la vida de tod@s?

Las mismas actitudes discriminatorias de Graco fueron observadas por la Corte en la sentencia del caso “campo algodonero” que en su página 45 dice: “se manifestaba en la percepción de los funcionarios estatales que la búsqueda y protección de mujeres reportadas como desaparecidas no era importante.” Y en la página 112 agrega: “el Estado al manifestar de manera pública una actitud de desprecio y desprestigio hacia las víctimas, afecta directamente su dignidad y honra; además, no cumple con su obligación de modificar los patrones culturales que fomentan la discriminación contra las mujeres ni de capacitar a las autoridades encargadas de prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra ellas, como lo establece el artículo 8 de la Convención de Belém do Pará”.

Aunque contemos con una Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia para el Estado de Morelos y a pesar de que el gobierno del Estado haya publicado en el periódico oficial “Tierra y Libertad” el 4 de mayo de 2012 sendos acuerdos mediante los cuales se crearon las Unidades Especializadas de Investigación contra los delitos de Homicidios de Mujeres y Feminicidio en las Zonas Metropolitana, Oriente y Sur Poniente, y haya emitido el Protocolo de Investigación del Delito de Feminicidio de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Morelos; si no cambian las actitudes misóginas de los funcionarios públicos, nada cambiará. Sólo falta que el gobernador alegue que no fueron crímenes de odio, sino de amor. Las querían demasiado, hasta la muerte.

© Jorge Ikeda 2018