April 12, 2013

Derecho a la participación

Dice Juan Carlos Bayón en “Problemas de fundamentación del constitucionalismo” que la posición rawlsiana tiene dos dimensiones para evaluar un procedimiento; la calidad de los resultados que el procedimiento produzca y la calidad del modo mismo en que se decide, y que éstas dimensiones son irreductibles. Pero hay quienes sostienen, con una visión instrumentalista, que el valor de un procedimiento dependerá de su tendencia a producir resultados justos. En este caso, la participación no es un derecho sustantivo, sino derivativo. Bajo esta concepción no habría objeción al planteamiento del voto plural de Mill, por el que se le otorgan dos o más votos a “los individuos más instruidos o con mejor preparación”. En el Wikipartido se propone un método de votación parecido, por el que se delega el voto a “los expertos” o a quienes conozcan del tema, bajo la premisa que no se puede saber de todo. Por supuesto que, esta propuesta no satisface el planteamiento rawlsiano de participación en pie de igualdad en la toma de decisiones públicas. Aunque el procedimiento propuesto por el Wikipartido respeta la autonomía individual, pues a nadie se le obliga a delegar su voto. Rawls argumentaría, discutiendo la propuesta de Mill, que se valora el procedimiento democrático, no porque presente un mayor o menor valor instrumental, sino porque, en palabras de Bayón; “por lo que representa en sí mismo “para calidad moral de la vida cívica”, para “la autoestima y sentimiento de aptitud política del ciudadano medio”. “

Los instrumentalistas estrictos sostienen, en cambio, que el derecho a un igual poder político "no se sigue de ninguna forma plausible de igualitarismo"."

A partir de este planteamiento, según Bayón, surgen dos caminos:

El primero consistiría en afirmar pura y simplemente que si alguien se sintiese insultado, minusvalorado o, en suma, no respetado como un igual por un procedimiento como el voto plural, dicho sentimiento carecería de justificación y por consiguiente, no podría constituir de ningún modo una razón contra el procedimiento en cuestión."

Y Bayón afirma que este camino parece poco prometedor, en cambio, el segundo camino se identifica con la posición de Dworkin:

Según Dworkin, hay dos modos de concebir el ideal democrático. El primero -y que él defiende- podría su atención en los resultados, y entendería que lo importante es articular una estructura institucional, cualquiera que sea su forma, que haga más probable que se generen decisiones sustantivas que traten a todos los miembros de la comunidad con igual consideración. El segundo, en cambio, se fijaría en los rasgos del procedimiento mismo, y consideraría que lo relevante es que éste distribuya el poder político de un modo igual, no qué resultados es previsible que produzca."

Y el problema, según Dworkin, es que el ideal de poder político igual podría conducir a resultados indeseables, irrealizables, o ambos.

© Jorge Ikeda 2018