June 29, 2013

Globalización y constitucionalismo

En su aporte a la obra Teoría del neoconstitucionalismo, en un texto titulado “Globalización, constitucionalismo y derechos: las vías del cosmopolitismo jurídico”, Gerardo Pisarello propone un par de alternativas al problema que la globalización plantea. Confía en la rehabilitación del Estado al servicio del constitucionalismo social y democrático, ya que “el Estado sigue siendo, desde una lectura realista, el actor político por excelencia, el espacio concreto en el que se juegan un sin número de garantías vinculadas a la libertad y la igualdad de las personas.” Aunque Pisarello no deja de reconocer las limitadas capacidades de las instituciones estatales nacionales frente a “la capacidad de maniobra de unos poderes privados que se mueven con ligereza de una frontera a otra”, por lo que concluye que sería retrógrado “pretender la consecución de un Estado de derecho en un solo país (…) al precio de su inexistencia o degradación en el resto del mundo…”.

En otras palabras, ningún Estado puede aspirar a ser un Estado democrático y de derecho reprimiendo a la inmigración pobre de otros Estados y atrincherándose en lo que Habermas ha denominado “chauvinismo del bienestar”, ni tampoco imponiendo, a nivel central, regional o local, identidades culturales excluyentes que operen como fuente de discriminación política y social de otros colectivos y ciudadanos.

Pisarello concluye que “un constitucionalismo ceñido a la idea del Estado nación no puede arrogarse ya el papel de palanca de Arquímedes con fuerza para transformar el mundo…” y propone un constitucionalismo garantista a nivel mundial.

© Jorge Ikeda 2018