July 22, 2013

Réquiem por el CIDHEM

El CIDHEM nació y murió con su fundador; Ricardo Guerra Tejada. Desde el 30 de mayo del 2007 el CIDHEM deambula dando tumbos sin dirección.

La primera imposición fue la del director Juan de Dios Andrade Martínez. En aquellos difíciles momentos, parecía que el CIDHEM se convertiría en una sucursal de la UPAEP. Incluso, los directivos incrustaron a algunos de sus cuadros en la institución. En esta entrada al blog se comentó sobre la posterior protesta estudiantil.

Después el zombi fue encabezado por el doctor Jorge Morales Barud y también se habló de los abusos cometidos en su administración en esta otra entrada al blog . Se otorgaron grados académicos a servidores públicos por la vía del fast track y hasta la esposa del exgobernador obtuvo un doctorado en literatura.

Ahora el CIDHEM es dirigido por Jesús Araiza, cuyo mayor defecto fue aferrarse al puesto de director. Como lo menciona el doctor Luis Tamayo en esta nota periodística, Araiza fue contratado cuando Juan de Dios Andrade Martínez era director y, habiendo profesores con mayor antigüedad y méritos, fue hecho director por la obra y gracia de la esposa del exgobernador (bueno, eso dice la nota). Tengo entendido que el actual director sacrificó alguna plaza en la UNAM por aceptar ese cargo, pero qué tanto se justifica el sacrificio de un proyecto institucional en aras de un proyecto personal.

El 1 de julio de los corrientes, el Ejecutivo envió al Congreso del Estado un proyecto de decreto por el que se abroga el diverso con número 1,159 que creó el CIDHEM en su última transfiguración y también se abroga el decreto original número 894 que creó el Centro en la versión del doctor Guerra.

Aunque se puede no coincidir con la exposición de motivos que expresa el proyecto de decreto, sobretodo en la parte en la que dice que no ha arrojado los resultados esperados. ¿Qué resultados esperaban? Tampoco se puede pasar por alto los abusos que han cometido quienes encabezaron el Centro en agravio de quienes estudiamos en esa institución.

El dinamismo que se debe de imprimir a las instituciones públicas de enseñanza superior, debe ser acorde con las políticas que en las instituciones privadas se aplican, para conquistar y recupera, en su caso, el prestigio del Estado en la educación, el mundo globalizado lo demanda y nuestros profesionistas lo merecen, ya que debemos entender que en educación no existen gastos, sino inversiones a largo plazo, que se traducen en la competitividad de quienes han visto en su profesión o sus estudios una vocación de excelencia. Lo anterior, en razón de que nuestra entidad federativa requiere de nuevas condiciones jurídicas y de gobernanza, comprendiendo la complejidad y los estudios multiculturales, para dar el salto cualitativo que nos posicione y consolide nacional e internacionalmente como un espacio natural, social y humanísticamente privilegiado, con excelencia en la investigación de frontera en el campo de las ciencias sociales y humanidades; y es el caso que el organismo, cuya extinción se propone, no ha arrojado los resultados esperados y se ha alejado del cumplimiento de su objeto.

Al momento de escribir estas líneas, la suerte del CIDHEM está en las manos de los diputados, así como también lo está la iniciativa de Ley Orgánica de “El Colegio de Morelos” que en la exposición de motivos expresa:

La presente iniciativa de Ley complementa e innova la educación superior en el campo de las ciencias sociales y humanidades morelenses con la creación de “El Colegio de Morelos”, con atribuciones pertinentes para la mejor atención de su objeto y fines, así como para contribuir efectivamente a la solución de los problemas presentes y futuros de nuestra entidad federativa y del país. Se busca así ratificarlo como una entidad académica de excelencia, preparada para albergar la pluralidad científica, ideológica y cultural, y con capacidad para responder a las exigencias identificadas de la sociedad morelense y nacional en su conjunto.

Se han dicho muchas cosas alrededor de la extinción del CIDHEM, recuerdo haber leído una carta de un profesor en la que no se pronunciaba por ninguno de los grupos en pugna sino por un diálogo o debate abierto a la comunidad estudiantil que definiera el rumbo del CIDHEM. Desafortunadamente el statu quo sólo beneficia a la actual dirección del Centro e imposibilita la refundación.

También recibí un correo de electrónico de quien se hace llamar Karla Flores, acompañado de una carta en la que advierte sobre el peligro que el doctor Braulio Hornedo representa para la institución. A Braulio tengo el gusto de conocerlo desde hace algunos años y sólo puedo referir por sus buenas obras.

En la misiva advierte que Braulio causó un desfalco a la UAEM por 100 millones de pesos. Me parece que si así fuera, estaría en manos de la autoridad competente denunciar y perseguir el delito. Si no ha sido así tal vez será porque se trata de una calumnia.

Luego esta persona advierte que Braulio es adicto a la marihuana, y bueno, desde nuestro marihuano Presidente Fox el consumo de la marihuana está despenalizado, por lo que no habría aquí delito que perseguir. En todo caso, me parece oportuno criticar a quienes por la forma de ser, vestir o hablar de una persona, la prejuzgan sin fundamento. Es discriminatorio, y eso sí es un delito.

Por otra parte, esta persona lo acusa por acosar alumnas y por golpear mujeres. Ambos son delitos y debería presentar las denuncias correspondientes, pero mientras eso sucede, nuestra Constitución establece el principio de presunción de inocencia y se es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Lo que sí queda claro es que cuando se terminan los argumentos, comienzan los insultos. Es muy lamentable que el nivel de debate se haya rebajado a esos niveles.

© Jorge Ikeda 2018