September 18, 2013

Sit speculum nobis, ut nos speculemur in illo

En el artículo “La esfera de Pascal” publicado en _Otras inquisiciones_ de Borges, el autor piensa que “quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas”.

La historia universal continuó su curso, los dioses demasiado humanos que Jenófanes atacó fueron rebajados a ficciones poéticas o a demonios, pero se dijo que uno, Hermes Trismegisto, había dictado un número variable de libros (42, según Clemente de Alejandría, 20.000, según Jámbico; 36.525, según los sacerdotes de Thot, que también es Hermes), en cuyas páginas estaban escritas todas las cosas. Fragmentos de esa biblioteca ilusoria, compilados o fraguados desde el siglo III, forman lo que se llama el Corpus Hermeticum; en alguno de ellos, o en el Asclepio, que también se atribuyó a Trismegisto, el teólogo francés Alain de Lille -Alanus de Insulis- descubrió a fines del siglo XII esta fórmula, que las edades venideras no olvidarían: "Dios es una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna"

¿Esta biblioteca ilusoria de Hermes Trismegisto sería como la biblia; un compendio finito de todas las historias que pueden ser contadas, o, el lugar en el que estaban escritas todas las cosas como se aseguraba en la Edad Media que el mundo era el libro de Dios?

Cuando Guillermo de Baskerville llegó a la abadía, en _El nombre de la rosa_ de Umberto Eco, se encontró a un apurado cillerero y después de los debidos saludos, le dijo:

Pero no temaís, el caballo ha pasado por aquí y ha tomado el sendero de la derecha. No podrá ir muy lejos, porque al llegar al estercolero tendrá que detenerse. Es demasiado inteligente para arrojarse por la pendiente...

El discípulo se pregunta cómo habría sabido sin haberlo visto pasar, y Guillermo le contesta:

Alain de Lille decía que omnis mundi creatura quasi liber et pictura nobis est speculum pensando en la inagotable reserva de símbolos por los que Dios, a través de sus creaturas, nos habla de la vida eterna.

“La creación del mundo es un espejo de todos nosotros, como un libro o un cuadro” es la frase que Guillermo cita para describir al mundo como un libro de signos que puede ser leído y cuenta las cosas que han sucedido.

Guillermo deduce que ha pasado un caballo por las huellas frescas en la nieve que apuntaban hacia el sendero situado a su derecha.

De modo que las ideas, que antes había utilizado para imaginar un caballo que aún no había visto, eran puros signos, como signos de la idea de caballo las huellas sobre la nieve: cuando no poseemos las cosas, usamos signos y signos de signos.

Del mismo modo, Guillermo deduce la existencia de un pasaje que pasa por debajo del cementerio y conduce al edificio. El discípulo se altera sólo de pensar en la idea de entrar a la biblioteca -lo que tienen prohibido- y se cuestiona sobre la utilidad de ese conocimiento (la existencia de un pasaje que conduce a la biblioteca).

-Entonces, ¿por qué queréis saber? -Porque la ciencia no consiste sólo en saber lo que debe o puede hacerse, sino también en saber lo que podía hacerse aunque quizá no debiera hacerse. Por eso le decía hoy al maestro vidriero que el sabio debe velar de alguna manera los secretos que descubre, para evitar que otros hagan mal uso de ellos. Pero hay que descubrir esos secretos, y esta biblioteca me parece más bien un sitio donde los secretos permanecen ocultos.

Paradójicamente, según la Wikipedia, Alain de Lille piensa que “las razones probables” llevan “al espíritu de los herejes a estar de acuerdo por medio de la razón, puesto que la autoridad de las Sagradas Escrituras no les basta.”

Sobre el Anticlaudianus de Lille, Fernando Gómez Redondo dice que la Natura deseaba crear al hombre perfecto, y convoca a sus hermanas la Concordia, la Abundancia, la Benevolencia, la Juventud, la Risa, el Pudor, la Modestia y a otras virtudes. La Razón recomienda acudir a Phronesis, la sabiduría. De tal forma que arman el carro, la Gramática construye el timón; la Dialéctica, el eje; la Retórica, las piezas restantes; y la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía conforman las cuatro ruedas del carro. Phronesis, la Razón y Prudencia viajan por las esferas celestiales hasta llegar a Teología y la primera expone el interés de Natura por concebir al hombre perfecto y el deseo de llegar al palacio de Júpiter. Para ello, deben dejar detrás el carro, los caballos y a la Ratio. Para llegar a Dios, Teología aconseja abandonar la Ratio.

© Jorge Ikeda 2018